Cuadrilla y Cía.

En este libro, Pepe Volquete, Carmen Pluma, Camión Grúa, los hermanos De Hormigón y la optimista Mini forman parte de una cuadrilla de infatigables vehículos para la construcción. Cada uno de ellos, bajo la sagaz vigilancia del capataz, desempeña un importante papel en la realización de las obras.

Mediante estos cuentos, los niños aprenden a terminar lo que comienzan, a hacer cada cosa en el momento oportuno, a solucionar disputas, a trabajar en equipo y un largo etcétera.

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Crew and Co.

Come along with a team of hard-working construction vehicles including Dee the Dump truck, Lorry Loader, Crank Crane, the Con Crete Brothers and cheery Digger. Working together under wise Mr. Oversite, they each play an important part in completing the crew and getting the job done.

Cuentos del abuelito: Tesoros del mar

En Tesoros del mar se nos presenta a un animado grupo de seres acuáticos del reino de Sabalia. Gobi es un pez tímido que, tras conocer a la sirenita Camila, aprende a hacer amigos. Augusto, el caballito de mar, se mete en peligrosas aguas prohibidas donde interioriza la importancia de obedecer a sus padres. El cangrejo Guido se da cuenta de que cualquiera puede ser un héroe. Unos y otros corren aventuras, hacen diversos descubrimientos y superan más de un conflicto por la amistad que los une.

Con estos cuentos los pequeños ven cómo pueden cultivar la amistad, ayudar a los demás y ser optimistas, sinceros, obedientes y un largo etcétera.

 

Grandpa Jake’s Storybook: Ocean Treasures

Meet a happy group of underwater friends living in the Kingdom of Shadda. Shy Goby the fish meets Camille, a little mermaid, and learns how to make a friend. Shallo the seahorse wanders off into dangerous forbidden waters only to find that it pays to obey his parents. Clip the crab finds out that anyone can be a hero. The marine pals enjoy a variety of other discoveries and adventures, and their friendship helps them through some tight spots.

El que no cojea renquea

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Elsa Sichrovsky

En general me considero una persona afable y presta a perdonar. Sin embargo, en la universidad pasé por una experiencia que puso a prueba mi capacidad de perdón. Resulta que me encargaron que preparara una presentación sobre literatura inglesa moderna juntamente con un compañero de curso, Matt; pero él desde el principio me crispaba los nervios.

Suelo ser muy puntillosa y exigente en mi trabajo, lo que chocaba con la actitud desenfadada de Matt de cara a la tarea. En muchas ocasiones llegaba tarde a las reuniones de planificación, y descuidaba continuamente detalles que a mí me parecían importantes. Para colmo, con frecuencia se atrasaba con sus partes de la tarea, a pesar de que yo le enviaba frenéticamente mensajes de texto para recordarle que las hiciera.

Apenas tres días antes de la presentación me enteré de que Matt no había terminado la parte final que tenía encargada, y yo no lograba comunicarme con él. Finalmente subió a la plataforma una conclusión redactada a las apuradas, apenas unas horas antes de que terminara el plazo. Se disculpó explicando que había estado ocupado con otro trabajo que le habían asignado.

Tal como yo me temía, nuestra presentación no satisfizo al profesor. Mientras él enumeraba los muchos fallos de nuestro trabajo en equipo, yo ardía en resentimiento contra Matt. Él, en cambio, no parecía muy afectado. Luego me enteré por un amigo de que Matt estaba convencido de que había hecho bien su parte. En vista de que no tenía sentido desairar a una persona que pensaba que no había hecho nada mal, me mostré cortés y me felicité a mí misma por haber sido tan magnánima con alguien que no lo merecía.

Al cabo de dos meses, en otro curso, me emparejaron con Celine para hacer una presentación sobre gramática japonesa. Yo creía que me había preparado de la mejor manera, pero durante la sesión de preguntas y respuestas se hizo patente que había entendido mal algunos de los conceptos que exponíamos, y una vez más mi equipo sacó mala nota. Di por hecho que Celine se iba a alterar conmigo, pues evidentemente había sido culpa mía. No obstante, ella me consoló y me ayudó a hacer las modificaciones necesarias en la versión final. La facilidad con que me perdonó me llevó a hacer examen de conciencia, ya que su reacción ante mi error contrastó con el resentimiento que yo había abrigado hacia Matt.

mistake 2Haciendo un repaso de las últimas semanas, me di cuenta de que yo no había perdonado a Matt ni había logrado refrenarme de hacer algunos comentarios sarcásticos sobre él con mis amigos. Si bien Matt entregó tarde la tarea y hasta mostró poco interés en ella, desgraciadamente se había hecho patente que yo también podía ser una estudiante descuidada y contribuir al fracaso de mi equipo. Aunque me consideraba tolerante y comprensiva, mi reacción con Matt había evidenciado otra cosa. Celine, en cambio, me había tratado con indulgencia, sin considerarse superior, a pesar de que yo no me lo merecía. He orado para que a raíz de esa experiencia adquiera esa generosidad de espíritu —signada por la humildad y el amor— que nos da la conciencia de que somos todos seres falibles necesitados de la clemencia de quienes nos rodean.


Arte © TFI. Historia gentileza de la revista Conéctate.

My Mistake

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Elsa Sichrovsky

I generally consider myself a forgiving and “nice” person, but I had an experience in my sophomore year that tested my ability to forgive. My classmate Matt and I were paired up to do a presentation about modern English literature, and Matt got on my nerves from the start.

My nitpicky and demanding work habits conflicted with Matt’s spontaneous approach to the project. He was frequently late for scheduled discussions, and he continually neglected details I felt were important. To top things off, he was also often late in completing his parts of our project, despite my increasingly frantic text message reminders.

Only three days before the presentation, I realized Matt hadn’t completed the final portion he was responsible for, and I was unable to reach him. Matt finally uploaded a hastily contrived conclusion only hours before the deadline, apologizing and explaining that he had been preoccupied with another assignment.

As I expected, our presentation failed to satisfy the professor, and while he enumerated our team’s many failings, I was burning with resentment toward Matt. But he didn’t seem too disturbed, and I heard from a friend that he felt he’d done his part well. Since there was no satisfaction in snubbing a person who didn’t think he’d done anything wrong, I remained outwardly polite and congratulated myself for being so magnanimous to one so undeserving.

Two months later, in another class, I was paired up with Celine to do a presentation about Japanese grammar. I believed I’d done my best to prepare, but it became apparent during our team’s QandA that I’d completely misunderstood some of the concepts we were presenting, and our team again got a bad score. I expected Celine to be upset, since it had clearly been my fault, but instead, she consoled me and helped me make the needed adjustments to the final version. Celine’s ready forgiveness provoked some soul-searching, as her response to my failure contrasted with my resentment toward Matt.

mistake 2As I thought back over the last few weeks, I realized that I hadn’t really forgiven Matt and had been unable to restrain myself from making some snide remarks about him to my friends. While Matt had been late and perhaps even uninterested, it was painfully clear that I too could be a careless student who caused a team to fail. I’d thought of myself as tolerant and merciful, but my response to Matt showed otherwise. Though I hadn’t deserved mercy, Celine had given it to me freely and without condescension. I prayed that through this experience I could gain some of the loving, humble generosity of spirit that comes from knowing that we are all fallible humans who need the forgiveness of those around us.


Art © TFI. Text courtesy of Activated magazine; used by permission.

Piedritas de Luz: Vida Cristiana

Piedritas de luz: Vida Cristiana libro devocional gratis para niñosPráctico libro devocional ilustrado que enlaza temas y versículos de la Biblia para enseñar valores cristianos a niños. En cada plana se presenta un versículo, junto con una breve explicación y algunas aplicaciones de la lección o el valor cristiano tratado. Se estimula a los niños a ahondar en el tema por medio de un ejercicio complementario, una actividad o una pregunta que sirve de punto de partida para una conversación.

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Compilado de My Wonder Studio.