Apóyate en Él

Es hora de cenar. Aunque no se trata exactamente de una fiesta, sí es una comida especial. Han reservado una sala privada, han pedido la comida y ya están sentados, comiendo, bebiendo y charlando.

El que encabeza ese grupo variopinto de amigos insistió mucho en celebrar la cena. Hasta ayudó a iniciar los preparativos. Ahora, sin embargo, está serio.

En medio del estrépito de platos y tazas, hace una pasmosa declaración: Alguien los va a decepcionar, uno de ellos los va a traicionar.

Entre sus amigos hay uno muy directo y locuaz, que a menudo toma la batuta. Al igual que los demás, está impactado por lo que ha oído. Quiere saber quién será el traidor, pero asume que pegar un grito desde el otro extremo de la sala no sería lo más indicado.

Hay otro más callado. Él también es uno de los más cercanos al que dirige el grupo. Cabe preguntarse por qué, pues no ha hecho nada excepcional. Pero cada vez que el dirigente hace algo importante, ahí está él a su lado. Y esta noche, en un convite tan importante, está sentado cerca de él, tan cerca que casi toca su hombro con la cabeza.

El primer sujeto, el más locuaz, le hace un ademán. El mensaje está claro: «Averigua quién es el traidor».

El más callado le susurra una pregunta al que conduce el grupo. Este le responde en voz baja. Nadie más en aquella concurrida sala alcanza a captar la respuesta. Solo se entera el que está pegado a él.

Spending time with Jesus - Bible story for children

No hay otra manera de oír la voz de nuestro Salvador que sentarnos calladamente a Su lado. Solo apoyándonos silenciosamente en Él recibiremos las respuestas que buscamos. Él promete: «Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros» (Santiago 4:8)

En el relato de la Última Cena leemos que «uno de Sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús». (Juan 13:21-29)

La estrecha relación de Juan con Jesús también se hace patente en otros pasajes. Él fue uno de los pocos seguidores de Jesús que presenciaron Su muerte en la cruz. (Juan 19:25-27). Días más tarde, cuando un individuo apareció en la playa, a lo lejos, e invitó a los discípulos a abandonar su barca de pesca y unirse a él, Juan fue el primero que reconoció al Salvador resucitado y exclamó: «¡Es el Señor!» (Juan 21:7)


Images by Elisabeth Callahan via Flickr; in public domain. Text courtesy of Activated magazine.

Leaning on Him

It’s dinnertime. It’s not exactly a party, but it is a special meal. They booked a private room, ordered the food, and now they are sitting around, eating, drinking, talking.

The leader of this disparate group of friends had seemed very eager for the supper—he’d even helped initiate the arrangements. But now he is in a serious mood.

Amid the clatter of plates and cups, he makes a shocking statement: Someone is going to let them down, someone among their number is going to betray them.

Amongst his friends, there’s one loud, outspoken fellow who often takes the lead. Like the others, he’s astonished to hear this. He really wants to know who this traitor will be, but he realizes that it probably wouldn’t be too smart to shout across the room.

There’s another quieter friend. He too is one of the closest friends of their leader. We may wonder why, because he hasn’t done anything outstanding. But whenever the leader is doing something important, there he is at his side. And tonight, at this important meal, he’s sitting close to the leader, so close that his head is almost on his shoulder.

The louder fellow motions to him. The message is clear: “Find out who this traitor is.”

The quiet one whispers a question to the leader. He replies in a soft voice. Nobody else in that busy room could make sense of the reply. Nobody else was close enough to get the message.

Spending time with Jesus - Bible story for children

It is only in sitting quietly at our Savior’s side that we hear His voice. It is only in leaning quietly upon Him that we receive the answers we seek. He promises, “Draw near to God and He will draw near to you.” (James 4:8)

In the account of the Last Supper, we read that “the disciple whom Jesus loved was reclining next to him.” (John 13:21-29)

John’s closeness to Jesus is also evident on other occasions. John was among the faithful few who were present as Jesus died on the cross. (John 19:25-27) Then when a distant figure appeared on the beach, inviting the disciples to leave their fishing boat and join him, it was John who first recognized the risen Savior, exclaiming, “It is the Lord!” (John 21:7)


Images by Elisabeth Callahan via Flickr; in public domain. Text courtesy of Activated magazine.

La diferencia

De Jesús, con cariño

Imagínate un bosque exuberante, profundo, incitante. Te internas en él y miras a tu alrededor esperando que te sobrecoja ese mismo asombro que has sentido otras veces al adentrarte en un paraje natural. Sin embargo, en esta ocasión los pájaros no cantan, no hay brisa que agite las hojas, no corre el agua del arroyo. Todo está inmóvil, paralizado en el tiempo, inerte. Aunque estás en un bosque, bien podría ser un cuadro colgado de una pared.

Ahora imagínate la misma escena, solo que esta vez te encuentras con todo lo que esperabas: el alegre trino de los pájaros, el murmullo del riachuelo, el susurro de las hojas, la brisa que te acaricia el pelo, la fragancia del bosque después de la lluvia, la frescura de la bruma persistente, el musgo que cede bajo tus pies.

El contraste entre esos dos bosques es semejante al que existe entre saber de Mí y conocerme de verdad. Es la diferencia entre haber oído hablar de Mí o haber leído acerca de Mí, y tener una relación directa y personal conmigo. Lo uno es estático; lo otro, vibrante, emocionante, entrañable. Lo primero está vacío; lo segundo te llena los sentidos. Lo primero quizá te ayude a ser mejor persona; lo segundo te satisface plenamente.

Mi amor te aguarda. ¿No quieres pasar y conocer todo lo que te tengo reservado? Estoy a una oración de distancia. Ábreme tu corazón, y me haré presente en él.


Image of Jesus by Mina Atef via Behance. Used under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License. Text copyright Activated magazine; used by permission.

The Difference

From Jesus with Love

Picture a forest—lush, deep, inviting. You enter and look around, expecting that rush of wonder that you’ve experienced before in nature, but this time the birds are not singing, there is no breeze to rustle the leaves, and the stream is not flowing. Everything is still, frozen in time, lifeless. You are in the forest, but it might as well be a picture hanging on the wall.

Now imagine the same scene, except this time everything you expect is there—the cheerful singing of birds, the babbling of the brook, the rustling of the leaves, the breeze in your hair, the scent of a forest after rain, the cool, lingering mist, the mossy path beneath your feet.

The contrast between these two forests is like the difference between knowing of Me and actually knowing Me; it’s the difference between merely having heard or read about Me and having a direct, personal relationship with Me. One is static; the other is vibrant and brimming with excitement, life and love. One is empty; the other fills your senses. One may help you be a better person; the other makes you complete.

My love is just waiting for you. Won’t you step in and experience all that I have in store for you? I’m only a prayer away. Just open your heart, and I’ll be there.


Image of Jesus by Mina Atef via Behance. Used under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License. Text copyright Activated magazine; used by permission.

Ejercicio espiritual: Mensajes del Cielo

hearing from God spiritual exercise 1En la Biblia, el primer libro de los Reyes narra la historia del profeta Elías. El capítulo 19 relata un tumultuoso episodio en el que huyó para ponerse a salvo de la malvada reina Jezabel y se ocultó en el desierto. Al cabo de un tiempo, Dios le indicó que se trasladara al monte Horeb. Allí le dijo que saliera de la cueva en la que se había refugiado y se presentara delante de Él. Un fuerte viento azotó la montaña y desmenuzó unas piedras cercanas; luego sobrevino un terremoto, seguido de un fuego; finalmente se oyó un «silbo apacible y delicado». Dios no estaba en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego; pero sí era Suyo aquel suave murmullo.

Tú también puedes recogerte y pasar un rato a solas con Dios. En Su presencia oirás Su voz y recibirás Sus palabras de amor y aliento, respuestas a tus interrogantes y soluciones a tus problemas. Se hace así:

hearing from God spiritual exerciseBusca un lugar tranquilo donde nadie te vaya a molestar. Lo ideal es retirarte por un mínimo de 15 minutos. Lleva una Biblia o alguna lectura inspirativa, y también un computador portátil, o bien lápiz y papel.

Comienza leyendo uno o dos pasajes breves para infundirte fe. Luego piensa en algún interrogante que quieras que Dios te aclare; o en algún problema o inquietud sobre el que deseas que te hable. Puede ser algo que simplemente suscite tu curiosidad. Permanece en silencio y escucha lo que te diga. Quizá te recuerde algo que has leído en Su Palabra, o te traiga a la memoria algo que has visto o escuchado, o te dé un mensaje en palabras o en imágenes. Escribe lo que te venga al pensamiento para poder referirte a ello más adelante. Finalmente, agradécele que te haya hablado.


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A Spiritual Exercise: Hear from Heaven

hearing from God spiritual exercise 1

The Bible’s book of 1 Kings includes the story of the prophet Elijah. Chapter 19 recounts the tumultuous episode when he was running for his life from wicked Queen Jezebel and hiding in the wilderness. After a while God led Elijah to go to Mount Horeb. There God told Elijah to leave the cave where he had taken refuge and stand before Him. A strong wind tore into the mountain and broke nearby rocks in pieces; then there was an earthquake; then a fire; then a “still small voice” (1 Kings 19:3-12). God was not in the wind, the earthquake, or the fire, but that still small voice was His.

You too can get alone with God to hear His voice and thereby receive His words of love and encouragement, answers to your questions, and solutions to your problems. Here’s how:

hearing from God spiritual exerciseFind a quiet place where you won’t be disturbed, preferably for at least 15 minutes. Bring your Bible or some other inspirational reading, and a laptop or a pen and something to write on.

Begin by reading a short passage or two to boost your faith. Then think about a matter that you would like God to speak to you about—a problem or concern or even something that you’re curious about. Sit quietly and listen to what He tells you. Perhaps He’ll remind you of something you have read in His Word. Perhaps He’ll remind you of something you have seen or something someone has said. Or perhaps He’ll give you a message in words or pictures. Whatever comes to your mind, write it down for future reference, and then thank Him for speaking.


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