Posted by: Free Children's Stories | March 28, 2017

Dios y yo: La Fé – God and Me: Faith

Posted by: Free Children's Stories | March 25, 2017

Keep your thoughts positive – Vigila tus pensamientos

Posted by: Free Children's Stories | March 21, 2017

El Nilo Rojo

Elsa Sichrovskyred nile 1

Cuando cumplí nueve años me regalaron un librito que enseñaba a pintar con acuarelas. Yo estaba entusiasmadísima y comencé a pasar ansiosamente las páginas. De repente se me cayó el alma a los pies: la primera cuarta parte del libro consistía en ejercicios tonales y descripciones de trazos y mezclas de colores. ¡Qué aburrido! Decepcionada, pasé a la siguiente sección, que daba consejos sobre pinceles y tipos de papel. «No necesito todo esto —pensé—. ¿Dónde está la parte entretenida?»

Avancé hasta la mitad del libro, donde me llamó la atención un cuadro de unas fresas. El producto final se veía prometedor, y las fotos instructivas que mostraban el proceso paso a paso parecían fáciles de seguir. Ahí sí se ponía interesante el libro. Mojé el pincel en el agua y me di a la tarea.

No tuve mayores dificultades con la base de amarillo limón para hacer los toques de luz en las fresas; pero cuando traté de aplicar el color naranja para los tonos medios, resultó que mi mezcla contenía demasiada agua y muy poca pintura. Nunca había mezclado acuarelas. No tenía ni idea de cómo se hacía.

El papel delgado de mala calidad sobre el que estaba pintando se resistía a absorber el rojo intenso para los tonos más oscuros y comenzó a deshacerse, sobresaturado por las abundantes capas de pintura acuosa a la que no había dado ocasión de secarse. Aquello más parecía un cuadro del río Nilo azotado por las plagas.

red nile 2

En un intento desesperado por salvar mi obra, quise pintar los sombreritos verdes de las frutillas; pero mi pincel era demasiado grueso y se escurrió pintura verde hacia el rojo, formando una grotesca laguna marrón. Para cuando logré limpiar aquel pegote, ya había decidido no volver a agarrar un pincel.

Sin embargo, a la mañana siguiente mi descorazonamiento había dado paso a una resolución: destinaría parte de mis ahorrillos a la compra de los útiles que necesitaba y me tomaría la molestia de estudiar y practicar. A la larga me di el gusto de pintar paisajes y bodegones, y hasta el cuadro de las fresas. Ahí me di cuenta de que toda la parte aburrida me había servido de base para lograr obras bien acabadas.

red nile 3Con frecuencia ansío cumplir mis metas rápida y fácilmente y me desanimo o pierdo el entusiasmo cuando me topo con obstáculos y dificultades. Aún no he descubierto la pildorita mágica del éxito, pero la enseñanza que me dejó aquel Nilo rojo me recuerda que tengo que arremangarme y perseverar en los momentos tediosos, difíciles o desagradables. Es la única forma de plasmar unas fresas en un lienzo.


Historia gentileza de la revista Conéctate. Usado con permiso.

Image 1: Nonexistent World via Deviantart.com. Used under Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 License.

Image 2: Created by Starline – Freepik.com

Image 3: public domain

Posted by: Free Children's Stories | March 21, 2017

Red Nile

By Elsa Sichrovskyred nile 1

For my ninth birthday, I got an instruction book on watercolor painting. I was thrilled and eagerly flipped through its pages, only to frown in disappointment—the entire first quarter of the book consisted of tonal exercises and descriptions of brush strokes and color mixing. How boring! Sighing, I skimmed the book’s next section: advice on various paintbrushes and grades of paper.I don’t need all this. Where’s the fun part?

I skipped to the middle of the book, where a still-life painting of strawberries caught my eyes. The finished product looked promising, and the step-by-step instructional photos seemed easy to follow. Here was the real action! I dipped my paintbrush into the water and began.

The base wash of lemon yellow for the highlights on my strawberries went smoothly enough, but when I tried to apply the orange paint for the mid-tones, it turned out that my mixture contained far too much water and far too little paint. I had never mixed paint and had no idea how it’s properly done.

The thin, poor-quality paper I was using refused to absorb the deep red for the darkest tones and began to dissolve into soggy shreds, over-saturated by the abundant, watery washes of paint that I hadn’t allowed to dry. My beautiful colors resembled a plague-stricken Nile River!

red nile 2

In a desperate attempt to salvage my efforts, I tried to paint on the strawberries’ green caps, but my oversized paintbrush sent green paint streaking into the red wash, forming a grotesque brownish pool. By the time I managed to clean up my soggy mess, I’d determined to never pick up a paintbrush again.

By morning, however, my devastation had given way to new resolve: I would spend some of my precious pocket money on the correct materials, and I’d take the time to study and practice. Eventually, I had the pleasure of painting those landscape and still-life pieces—yes, even the strawberries—and I saw then how all that “boring stuff” had been the foundation for my later success.

red nile 3I often long to reach my goals quickly and easily and become dismayed and disheartened when I face obstacles, setbacks, and difficulties along the way. I haven’t discovered a magic pill for success, but the “Red Nile” lesson reminds me to buckle down and persevere through the tedious, unpleasant, or tough times. That’s the only way to get strawberries on a canvas.

 


Story courtesy of Activated magazine. Used by permission.

Image 1: Nonexistent World via Deviantart.com. Used under Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 License.

Image 2: Created by Starline – Freepik.com

Image 3: public domain

Posted by: Free Children's Stories | March 14, 2017

A Quiet Place – Un lugar de serenidad

Libro para colorear para niños. / Coloring book for children.

Posted by: Free Children's Stories | March 12, 2017

Versículos clave de la Biblia: La naturaleza de Dios

Páginas para colorear para niños.

Courtesy of My Wonder Studio. Click here for the original coloring pages for children in English.

 

Posted by: Free Children's Stories | March 4, 2017

Tomás, un niño muy ordenado

Courtesy of My Wonder Studio. To read this children’s story in English, click here.

Posted by: Free Children's Stories | February 28, 2017

El palacio del cartero

Ferdinand Cheval story for childrenSe llamaba Ferdinand Cheval. Llevó una vida sencilla, prosaica. Nació en 1836 en un pueblito situado al sudeste de Lyon (Francia). Allí asistió al colegio durante apenas 6 años hasta quedar huérfano en la primera etapa de su adolescencia.

En el transcurso de su vida fue campesino, panadero y finalmente cartero. En 1869 solicitó que se le asignara la ruta conocida como la «tournée de Tersanne», lo cual le fue concedido. A partir de ese momento se dedicó a entregar y recoger correo en los pueblos aledaños a Hauterives, hasta su jubilación. Todos los días recorría a pie los 33 km de la ruta. Lo hizo más de 10.000 veces.

Un día, a los 43 años de edad, se topó con una piedra que tenía una forma muy singular. Así describió él el incidente: «Caminaba muy rápido cuando mi pie tropezó en algo que me hizo dar tumbos unos metros más adelante. Quise saber la razón. En un sueño había construido un palacio, un castillo o unas grutas, no lo sé expresar bien. […] No se lo contaba a nadie por temor al ridículo; yo mismo me sentía ridículo. Resulta que al cabo de quince años, en un momento en que casi había olvidado el sueño, en que no estaba pensando en él en absoluto, fue mi pie el que me lo recordó. Mi pie se tropezó con una piedra que casi me hace caer. Quise saber qué había sido. […] Era una piedra de una forma tan extraña que me la puse en el bolsillo para admirarla con tranquilidad. Al día siguiente volví a pasar por el mismo sitio. Encontré piedras aún más bellas. Las junté allí mismo y quedé embelesado».

rocksA partir de ese día, durante su habitual recorrido, Ferdinand fue apartando piedras que luego recogía cuando volvía a su casa. Con ellas comenzó a construir su palacio, al que llamó Palais idéal. Noche tras noche fue poniendo piedra sobre piedra, y edificó un magnífico monumento que cuenta con arcos, torrecillas y columnas ornamentadas.

En 1896, tras su jubilación, Ferdinand pudo dedicarse de lleno a su pasión. En 1912, luego de 33 años de labor, cuando ya tenía 77 años, culminó su palacio. Pero eso no fue todo. Entonces empezó a construir una rebuscada tumba para sí mismo, lo que le tomó otros 8 años y que terminó cuando tenía 86.

Si tu vida te parece rutinaria y se te hace cuesta arriba recorrer cada día interminables kilómetros, recuerda la visión que tuvo aquel cartero de un palais idéal y la simple y meticulosa labor de construir un sueño guijarro por guijarro, piedra por piedra. Uno nunca sabe cuáles pueden ser las asombrosas consecuencias de tropezarse con una extraña piedra. Con esos pedruscos con que tropiezas bien puedes crear algo extraordinario.

Palais idéal

Palais idéal


Historia gentileza de la revista Conéctate. Usado con permiso.

Image Credits:

Image 1: Adapted from Wikimedia Commons

Image 2: Stones by 0melapics via Freepik; background by Microsoft clipart

Image 3: © Benoît Prieur / Wikimedia Commons

Posted by: Free Children's Stories | February 28, 2017

The Postman’s Palace

Ferdinand Cheval story for childrenIt was a simple, mundane life, the life of Ferdinand Cheval. He was born in 1836 in a village southeast of Lyon, France, where he attended school for only six years until he was orphaned as a young teenager.

Throughout his life he worked as a farmer, a baker, and finally a postman. In 1869, he requested and obtained a route known as the Tournée de Tersanne, delivering and picking up mail in the villages around Hauterives. He remained there until retirement, walking the 33 km (20 mile) route daily over 10,000 times.

One day, at the age of 43, he stumbled over a uniquely shaped stone. In his words: “I was walking very fast when my foot caught on something that sent me stumbling a few meters away. I wanted to know the cause. In a dream I had built a palace, a castle or caves, I cannot express it well… I told no one about it for fear of being ridiculed and I felt ridiculous myself. Then fifteen years later, when I had almost forgotten my dream, when I wasn’t thinking of it at all, my foot reminded me of it. My foot tripped on a stone that almost made me fall. I wanted to know what it was… It was a stone of such a strange shape that I put it in my pocket to admire it at my ease. The next day, I went back to the same place. I found more stones, even more beautiful, I gathered them together on the spot and was overcome with delight.”

rocksFrom then on, each day while walking his route, Ferdinand set aside stones, which he collected on his way home, and with them, he began to construct his palace, which he called Palais idéal. Night after night, stone by stone, he worked to construct the marvelous building, complete with arches, turrets, and ornate columns.

In 1896, Ferdinand retired and was able to devote himself entirely to his passion. In 1912, after 33 years of labor, and at the age of 77, he completed the palace. But Ferdinand wasn’t done. He began work on an elaborate mausoleum, which took him another eight years and was completed when he was 86.

If you feel your life is mundane, remember the postman’s vision of a Palais idéal and the simple painstaking labor of building a dream pebble by pebble, stone by stone. You never know what amazing results might come from tripping over an odd stone along your way. If you use those stumbling blocks as stepping stones, you just might create something amazing.

Palais idéal

Palais idéal


Text courtesy of Activated magazine. Used by permission.

Image Credits:

Image 1: Adapted from Wikimedia Commons

Image 2: Stones by 0melapics via Freepik; background by Microsoft clipart

Image 3: © Benoît Prieur / Wikimedia Commons

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