La diferencia

De Jesús, con cariño

Imagínate un bosque exuberante, profundo, incitante. Te internas en él y miras a tu alrededor esperando que te sobrecoja ese mismo asombro que has sentido otras veces al adentrarte en un paraje natural. Sin embargo, en esta ocasión los pájaros no cantan, no hay brisa que agite las hojas, no corre el agua del arroyo. Todo está inmóvil, paralizado en el tiempo, inerte. Aunque estás en un bosque, bien podría ser un cuadro colgado de una pared.

Ahora imagínate la misma escena, solo que esta vez te encuentras con todo lo que esperabas: el alegre trino de los pájaros, el murmullo del riachuelo, el susurro de las hojas, la brisa que te acaricia el pelo, la fragancia del bosque después de la lluvia, la frescura de la bruma persistente, el musgo que cede bajo tus pies.

El contraste entre esos dos bosques es semejante al que existe entre saber de Mí y conocerme de verdad. Es la diferencia entre haber oído hablar de Mí o haber leído acerca de Mí, y tener una relación directa y personal conmigo. Lo uno es estático; lo otro, vibrante, emocionante, entrañable. Lo primero está vacío; lo segundo te llena los sentidos. Lo primero quizá te ayude a ser mejor persona; lo segundo te satisface plenamente.

Mi amor te aguarda. ¿No quieres pasar y conocer todo lo que te tengo reservado? Estoy a una oración de distancia. Ábreme tu corazón, y me haré presente en él.


Image of Jesus by Mina Atef via Behance. Used under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License. Text copyright Activated magazine; used by permission.

The Difference

From Jesus with Love

Picture a forest—lush, deep, inviting. You enter and look around, expecting that rush of wonder that you’ve experienced before in nature, but this time the birds are not singing, there is no breeze to rustle the leaves, and the stream is not flowing. Everything is still, frozen in time, lifeless. You are in the forest, but it might as well be a picture hanging on the wall.

Now imagine the same scene, except this time everything you expect is there—the cheerful singing of birds, the babbling of the brook, the rustling of the leaves, the breeze in your hair, the scent of a forest after rain, the cool, lingering mist, the mossy path beneath your feet.

The contrast between these two forests is like the difference between knowing of Me and actually knowing Me; it’s the difference between merely having heard or read about Me and having a direct, personal relationship with Me. One is static; the other is vibrant and brimming with excitement, life and love. One is empty; the other fills your senses. One may help you be a better person; the other makes you complete.

My love is just waiting for you. Won’t you step in and experience all that I have in store for you? I’m only a prayer away. Just open your heart, and I’ll be there.


Image of Jesus by Mina Atef via Behance. Used under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License. Text copyright Activated magazine; used by permission.