La diferencia

De Jesús, con cariño

Imagínate un bosque exuberante, profundo, incitante. Te internas en él y miras a tu alrededor esperando que te sobrecoja ese mismo asombro que has sentido otras veces al adentrarte en un paraje natural. Sin embargo, en esta ocasión los pájaros no cantan, no hay brisa que agite las hojas, no corre el agua del arroyo. Todo está inmóvil, paralizado en el tiempo, inerte. Aunque estás en un bosque, bien podría ser un cuadro colgado de una pared.

Ahora imagínate la misma escena, solo que esta vez te encuentras con todo lo que esperabas: el alegre trino de los pájaros, el murmullo del riachuelo, el susurro de las hojas, la brisa que te acaricia el pelo, la fragancia del bosque después de la lluvia, la frescura de la bruma persistente, el musgo que cede bajo tus pies.

El contraste entre esos dos bosques es semejante al que existe entre saber de Mí y conocerme de verdad. Es la diferencia entre haber oído hablar de Mí o haber leído acerca de Mí, y tener una relación directa y personal conmigo. Lo uno es estático; lo otro, vibrante, emocionante, entrañable. Lo primero está vacío; lo segundo te llena los sentidos. Lo primero quizá te ayude a ser mejor persona; lo segundo te satisface plenamente.

Mi amor te aguarda. ¿No quieres pasar y conocer todo lo que te tengo reservado? Estoy a una oración de distancia. Ábreme tu corazón, y me haré presente en él.


Image of Jesus by Mina Atef via Behance. Used under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License. Text copyright Activated magazine; used by permission.