¡Cuan Grande Es Nuestro Dios!

100 devocionales indescriptibles acerca de Dios y la ciencia. Incluyendo hechos científicos sorprendentes, hermosas fotografías, divertidas ilustraciones y actividades simples, Cuán grande es nuestro Dios cubre temas como:

  • El espacio y el tiempo
  • La Tierra y el clima
  • El cuerpo humano
  • Los animales
  • Las plantas
  • ¡Y más!

Indescribable

Based on Louie Giglio’s popular messages about science and the Bible, Indescribable: 100 Devotions for Kids About God and Science will help kids discover the incredible creation of our indescribable God. This book sample contains several of the devotionals found in the book and is ideal for kids ages 5 to 12 years old.

eBook gratis – Piedritas de Luz: Oracion/palabra de dios

Piedritas de luz es una colección de libros ideados para la educación cristiana y valórica de niños pequeños. Cada lectura se basa en un versículo de la Biblia y desmenuza en términos simples su significado, además de explicar cómo se aplica a nuestra vida cotidiana.

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Free eBook: Bright Pebbles: Prayer/God’s Word

The Bright Pebbles series consists of short, illustrated devotionals for preschoolers and young children. This book, which can be downloaded for free in epub or mobi format, includes 15 devotional articles on topics such as prayer, trust, faith, healing, reading God’s Word and hearing God’s voice.

Dos lanchas y un helicóptero

Una feroz tormenta azota una pequeña localidad, que en cuestión de horas termina anegada. Así comienza la conocida anécdota que relataremos enseguida. Las aguas suben y uno de los clérigos del pueblo se arrodilla en oración a la entrada de la iglesia, ya rodeada de agua. Poco después un parroquiano llega remando en su pequeña lancha.

—Súbase, pastor, que lo van a rebalsar las aguas —le dice.

—No se preocupe, hijo mío —responde el ministro del Señor—, Dios me salvará.

La crecida continúa, y se acerca una lancha a motor que encuentra al clérigo ya refugiado en el balcón del segundo piso.

—Aborde usted la lancha, pastor, que se ha emitido una orden de evacuación.

Nuevamente el clérigo, impávido, responde:

—Tranquilo, que Dios me sacará de esta.

Se rompe entonces el dique del pueblo y el torrente inunda la iglesia. Las aguas lo cubren todo, salvo el techo. Ahí se encuentra el pastor cuando de las nubes desciende un helicóptero.

—Agarre la escalera, pastor —exclama el piloto.

Una vez más el clérigo, imperturbable, rehúsa el auxilio ofrecido e insiste que tiene su fe firmemente en Dios. El helicóptero parte y el ministro se ahoga.

Ya en las puertas del cielo el clérigo se encuentra con Dios.

—No entiendo, Señor, por qué no me salvaste de la inundación.

—¿Cómo así? —le responde Dios— ¡Si te envié dos lanchas y un helicóptero!

A veces pecamos de lo mismo que aquel clérigo. Cuando nos hallamos en apuros, anegados por una riada de inquietudes y problemas, puede dar la impresión de que Dios ha hecho oídos sordos a nuestras oraciones. Pero puede ser que tengamos una idea demasiado rígida de la ayuda divina y que no se nos ocurre que esta puede venir por medios insospechados.

Tengamos presente que el auxilio, las respuestas y las soluciones divinas que deseamos y por las que imploramos puede que no siempre nos lleguen como nos lo habíamos imaginado. Martín Lutero lo expresó así: «Todo el que clama a Dios con fe verdadera y de todo corazón, sin lugar a dudas será oído y recibirá lo que ha pedido y deseado, aunque no en la hora ni en la medida en que lo desea ni la mismísima cosa que pidió. En todo caso obtendrá algo más grande y glorioso de lo que se hubiera atrevido a pedir».

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Two Boats and a Helicopter

In a well-known parable, a storm hits a small town, which is quickly flooded. As the waters rise, the local preacher kneels in prayer on the church porch, surrounded by water. Soon, one of his parishioners paddles up in a canoe.

“Get in, pastor. The waters are rising fast.”

“No worries,” says the pastor. “God will save me.”

The waters continue to rise, and the pastor has taken refuge on the balcony by the time a motorboat approaches.

“Climb aboard, pastor. There’s been an evacuation order.”

Once again, the pastor is unmoved. “God will see me through.”

The town’s levee breaks, and the flood rushes over the church until only the roof remains above water. That’s where the pastor is when a helicopter descends out of the clouds.

“Grab the ladder, pastor!” the pilot calls.

Once again, the preacher refuses, insisting that he’s putting his faith in God. The helicopter leaves, and he drowns.

At the gates of heaven, the pastor meets God. “I don’t understand. Why didn’t You deliver me from that flood?”

“What do you mean?” God asks. “I sent you two boats and a helicopter!”

Sometimes we can be like this pastor. When we are going through difficult times, and problems and questions are mounting around us, it can seem that God has turned a deaf ear to our prayers for help, whereas perhaps we’re just focused on how we think God should help us.

Let’s remember that the help, answers, and solutions that we want and ask for may not always come in the way we expect them to. As Martin Luther said, “All who call on God in true faith, earnestly from the heart, will certainly be heard, and will receive what they have asked and desired, although not in the hour or in the measure, or the very thing which they ask; yet they will obtain something greater and more glorious than they had dared to ask.”

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