La parábola de la mala hierba y el trigo

wheat and tares 1

Jesús dijo: «En el reino de Dios sucede lo mismo que le pasó a uno que sembró, en su terreno, muy buenas semillas de trigo. Mientras todos dormían, llegó su enemigo y, entre las semillas de trigo, sembró semillas de una mala hierba llamada cizaña, y después se fue.

»Cuando las semillas de trigo produjeron espigas, los trabajadores se dieron cuenta de que también había crecido cizaña. Entonces fueron a donde estaba el dueño del terreno, y le dijeron: “Señor, si usted sembró buenas semillas de trigo, ¿por qué también creció la cizaña?”

»El dueño les dijo: “Esto lo hizo mi enemigo”.

»Los trabajadores le preguntaron: “¿Quiere que vayamos a arrancar la mala hierba?”

»El dueño les dijo: “No, porque al arrancar la mala hierba pueden arrancar también el trigo. Mejor dejen que las dos plantas crezcan juntas. Lo mejor es dejarlos crecer juntos hasta la cosecha; entonces mandaré a los que han de recogerla que recojan primero la mala hierba y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero..”»

Jesús dejó a la gente allí y se fue a la casa. Entonces sus discípulos fueron a decirle:

—Explícanos qué significa el ejemplo de la mala hierba en el terreno.

Jesús les dijo:

«El que siembra la buena semilla de trigo soy yo, el Hijo del hombre. El terreno es el mundo, y las buenas semillas de trigo son todos los que obedecen las leyes del reino de Dios. Las semillas de cizaña son los que obedecen al diablo, que fue quien las sembró en el mundo. El tiempo de la cosecha es el juicio final, y los trabajadores que recogen la cosecha son los ángeles.

wheat and tares 2

Yo, el Hijo del hombre, enviaré a mis ángeles para que saquen de mi reino a todos los que hacen lo malo y obligan a otros a hacerlo.  Pero los que obedecen a Dios brillarán en el reino del Padre como brilla el sol. ¡Ustedes, si en verdad tienen oídos, presten atención! (Mateo 13:24-30;36-41,43)

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The Parable of the Wheat and Weeds

wheat and tares 1

Jesus said, “God’s kingdom is like a man who planted good seed in his field. That night, while everyone was asleep, the man’s enemy came and planted weeds among the wheat and then left.

Later, the wheat grew, and heads of grain grew on the plants. But at the same time the weeds also grew. Then the man’s servants came to him and said, ‘You planted good seed in your field. Where did the weeds come from?’

“The man answered, ‘An enemy planted weeds.’

“The servants asked, ‘Do you want us to go and pull up the weeds?’

“He answered, ‘No, because when you pull up the weeds, you might also pull up the wheat. Let the weeds and the wheat grow together until the harvest time. At the harvest time I will tell the workers this: First, gather the weeds and tie them together to be burned. Then gather the wheat and bring it to my barn.’”

Then Jesus left the people and went into the house. His followers came to him and said, “Explain to us the meaning of the story about the weeds in the field.”

He answered, “The man who planted the good seed in the field is the Son of Man [Jesus]. The field is the world. The good seed are the people in God’s kingdom. The weeds are the people who belong to the Evil One. And the enemy who planted the bad seed is the devil. The harvest is the end of time. And the workers who gather are God’s angels.

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“The weeds are pulled up and burned in the fire. It will be the same at the end of time. The Son of Man will send his angels, and they will remove from his Kingdom everything that causes sin and all who do evil. Then the godly people will shine like the sun. They will be in the kingdom of their Father. You people who hear me, listen! (Matthew 13:24-30;36-41,43)

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Parábola del rico y Lázaro

The Parable of the Rich Man and Lazarus for children

Había un hombre rico que se vestía con gran esplendor en púrpura y lino de la más alta calidad y vivía rodeado de lujos. Tirado a la puerta de su casa había un hombre pobre llamado Lázaro, quien estaba cubierto de llagas. Mientras Lázaro estaba tendido, deseando comer las sobras de la mesa del hombre rico, los perros venían y le lamían las llagas abiertas.

Con el tiempo, el hombre pobre murió, y los ángeles lo llevaron a estar con Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado, y su alma fue al lugar de los muertos. Allí, en medio del tormento, vio a Abraham a lo lejos con Lázaro junto a él.

El hombre rico gritó: “¡Padre Abraham, ten piedad! Envíame a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua. Estoy en angustia en estas llamas”.

Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia. Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí”.

Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.

Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.

El hombre rico respondió: “¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios”.

Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se persuadirán por más que alguno se levantara de los muertos”. (Lucas 16:19-31)


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The Parable of the Rich Man and Lazarus

The Parable of the Rich Man and Lazarus for children

There was a certain rich man who was splendidly clothed in purple and fine linen and who lived each day in luxury. At his gate lay a poor man named Lazarus who was covered with sores. As Lazarus lay there longing for scraps from the rich man’s table, the dogs would come and lick his open sores.

Finally, the poor man died and was carried by the angels to sit beside Abraham at the heavenly banquet. The rich man also died and was buried, and he went to the place of the dead. There, in torment, he saw Abraham in the far distance with Lazarus at his side.

The rich man shouted, ‘Father Abraham, have some pity! Send Lazarus over here to dip the tip of his finger in water and cool my tongue. I am in anguish in these flames.’ But Abraham said to him, ‘Son, remember that during your lifetime you had everything you wanted, and Lazarus had nothing. So now he is here being comforted, and you are in anguish. And besides, there is a great chasm separating us. No one can cross over to you from here, and no one can cross over to us from there.’

Then the rich man said, ‘Please, Father Abraham, at least send him to my father’s home. I have five brothers, and I want him to warn them so they don’t end up in this place of torment.’ But Abraham said, ‘Moses and the prophets have warned them. Your brothers can read what they wrote.’

The rich man replied, ‘No, Father Abraham! But if someone is sent to them from the dead, then they will repent of their sins and turn to God.’ But Abraham said, ‘If they won’t listen to Moses and the prophets, they won’t be persuaded even if someone rises from the dead.’ (Luke 16:19-31)


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