Un librito infantil: Prende tu luz – A Little Children’s Book: Shine Your Light

A bilingual book for children in English and Spanish / Un libro bilingüe para niños en inglés y español.

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Frases Para Niños: Construcción de Carácter – Character Building Quotes for Children

Para leer más libros para niños en esta serie sobre temas como el amor, el coraje, la amistad y los buenos hábitos de salud, haz clic aquí.

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El valor de lo humano: páginas para pintar – Human Value Coloring Pages

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El valor de lo humano pagina para pintar 1 - human value coloring page for children 1

El valor de lo humano pagina para pintar 2 - human value coloring page for children 2

Mi compañero de banco

Edmond Sichrovsky

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Edmond

«Esto va a ser tirado», pensé cuando me preparaba para ingresar a la secundaria. No esperaba tener dificultades para hacer amigos o relacionarme con mis compañeros. Por desgracia, mi confianza se hizo añicos el primer día de clases, cuando conocí al chico que habían puesto a mi lado.

Sean (se pronuncia Shaan) era de mi estatura, pero pesaba el doble que yo. Era descuidado en sus estudios, nunca se preparaba para los exámenes, y gritaba y maldecía a profesores y estudiantes por igual. Cada vez que se le presentaba la oportunidad, se ponía a fanfarronear interminablemente sobre los violentos videojuegos a los que era aficionado, cuya influencia se hacía notar en su comportamiento agresivo y destructor. Rapidito se me quitaron todas las ganas de sentarme a su lado.

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Sean

Pasaron varias semanas; Sean iba de mal en peor. Suspendió casi todos los exámenes. Todos los días se metía en peleas con otros compañeros, y no lograba hacer amigos. Procuré ser amable, pero guardando las distancias.

Un día, a la hora del almuerzo, me di cuenta de que la única silla libre que quedaba en el comedor era la que estaba al lado de Sean. Me senté allí de mala gana y hablamos de bueyes perdidos. Durante esa breve conversación me enteré de que el padre de Sean había muerto cuando él era muy pequeño y de que su madre trabajaba muchas horas en un turno de noche. De ahí que él casi siempre estuviera solo en casa y únicamente la viera los fines de semana.

Me avergoncé de mi actitud dura y criticona y decidí manifestarle amor, bondad y aceptación a pesar de que eso iba en contra de mi propensión natural.

Al principio mis esfuerzos se toparon con burlas, rechazos e insultos. Me enteré de que Sean había sido víctima del matonismo en múltiples ocasiones, y al parece ese era el motivo por el que, para protegerse, se había creado un caparazón duro e insensible. Cuando elegíamos equipos, costaba mucho incluirlo, y a mí me resultaba difícil establecer comunicación con él, porque cualquier cosa que yo hiciera era correspondida con comentarios sarcásticos. En muchas ocasiones me entraban ganas de enojarme, y me preguntaba si valía la pena hacer ese esfuerzo por él.

No obstante, con el paso de los meses Sean poco a poco se volvió más amable. Una mañana, más de cuatro meses después de aquella primera conversación en el comedor, Sean insistió en ser mi compañero de equipo para una actividad escolar. Me sorprendió.

—Siempre dices que no quieres volver a verme —le espeté.

—¡No es cierto! —respondió con una gran sonrisa—. Eres mi amigo, la única persona a la que le importo. Quiero que siempre seamos amigos.

anime_hug_by_heximer13Ese día no solo gané una amistad que aún perdura, sino que además descubrí una valiosa verdad: independientemente de cómo actúen, se vean o se comporten las personas, todas quieren y necesitan sentirse queridas y aceptadas. Detrás de la apariencia arisca que puedan tener suele haber un botón de flor deseoso de brotar. Las palabras amables y los gestos de bondad son para el corazón humano lo que el sol es para las flores. Pueden pasar días, semanas o incluso meses y años antes que nuestros esfuerzos se vean recompensados; pero un buen día la persona florece.

 


Texto adaptado de la revista Conéctate. Usado con permiso.

Photo credits: Image 1: Kirimatsu via DeviantArt.com; used under CC license. Image 2: Flamespeedy via DeviantArt.com; used under CC-NC license. Image 3: Heximer via DeviantArt.com; used under CC license.

The Boy Sitting Next to Me

By Edmond Sichrovsky

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Edmond

This should be easy, I thought as I prepared to enter high school. I didn’t expect to have any problems making friends or interacting with my classmates. Unfortunately, my confidence was shattered on the very first day of school, when I met the boy seated next to me in class.

Sean was about my height but twice my weight. He was careless in his studies, never studied for exams, and yelled and cursed at teachers and students alike. He bragged endlessly about the violent computer games he played, and their influence was evident in his angry, destructive behavior. I quickly started wishing I didn’t have to sit next to him.

Weeks passed, and Sean seemed to go from bad to worse. He failed nearly every exam, got into fights daily with other classmates, and made no friends. I did my best to be polite but kept my distance.

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Sean

One day at lunch hour, the seat beside Sean was the last vacant one in the cafeteria. I reluctantly sat down, and we got to talking. During the short conversation that followed, I found out that Sean’s father had died when he was very young, and that his mother worked long hours on a night shift. Consequently, he was home alone most evenings and only got to spend time with her on weekends.

I was ashamed of my harsh judgmental attitudes and determined to reach out to Sean, even though that went against my natural inclinations.

At first, my attempts were only met with mocking refusals and deriding curses. I learned that Sean had been the brunt of ruthless bullying in the past, so it seemed that in order to protect himself, he had developed a very hard and unfeeling exterior. It was a struggle to include him whenever we picked teams, and it was tough trying to befriend him when my efforts were only rewarded with snide remarks. I was often tempted to get angry and wondered if he was worth my trouble.

As the months went by, however, Sean gradually grew friendlier. Then one morning, over four months after that initial conversation in the cafeteria, Sean insisted on pairing up with me for a class activity. I was shocked. “You’re always saying you never want to see me again,” I told him.

“That’s not true!” he replied, smiling broadly. “You’re my only friend—the one person who cares about me. I want us to always be friends.”

anime_hug_by_heximer13That day, I not only gained a friendship that is ongoing, but I also discovered a precious truth: Regardless of how a person acts, looks, or behaves, everyone wants and needs love and acceptance. Beneath the rocky surface of a person’s hard exterior is often a bud waiting to blossom. Kind words and loving deeds are to human hearts what sunshine is to flowers. It can take days, weeks, or sometimes even months or years for the results of our efforts to be rewarded, but one day that person will blossom.

 


Text adapted from Activated magazine. Used by permission.

Photo credits: Image 1: Kirimatsu via DeviantArt.com; used under CC license. Image 2: Flamespeedy via DeviantArt.com; used under CC-NC license. Image 3: Heximer via DeviantArt.com; used under CC license.