Cuentos del abuelito: Tesoros del mar

En Tesoros del mar se nos presenta a un animado grupo de seres acuáticos del reino de Sabalia. Gobi es un pez tímido que, tras conocer a la sirenita Camila, aprende a hacer amigos. Augusto, el caballito de mar, se mete en peligrosas aguas prohibidas donde interioriza la importancia de obedecer a sus padres. El cangrejo Guido se da cuenta de que cualquiera puede ser un héroe. Unos y otros corren aventuras, hacen diversos descubrimientos y superan más de un conflicto por la amistad que los une.

Con estos cuentos los pequeños ven cómo pueden cultivar la amistad, ayudar a los demás y ser optimistas, sinceros, obedientes y un largo etcétera.

 

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Grandpa Jake’s Storybook: Ocean Treasures

Meet a happy group of underwater friends living in the Kingdom of Shadda. Shy Goby the fish meets Camille, a little mermaid, and learns how to make a friend. Shallo the seahorse wanders off into dangerous forbidden waters only to find that it pays to obey his parents. Clip the crab finds out that anyone can be a hero. The marine pals enjoy a variety of other discoveries and adventures, and their friendship helps them through some tight spots.

El que no cojea renquea

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Elsa Sichrovsky

En general me considero una persona afable y presta a perdonar. Sin embargo, en la universidad pasé por una experiencia que puso a prueba mi capacidad de perdón. Resulta que me encargaron que preparara una presentación sobre literatura inglesa moderna juntamente con un compañero de curso, Matt; pero él desde el principio me crispaba los nervios.

Suelo ser muy puntillosa y exigente en mi trabajo, lo que chocaba con la actitud desenfadada de Matt de cara a la tarea. En muchas ocasiones llegaba tarde a las reuniones de planificación, y descuidaba continuamente detalles que a mí me parecían importantes. Para colmo, con frecuencia se atrasaba con sus partes de la tarea, a pesar de que yo le enviaba frenéticamente mensajes de texto para recordarle que las hiciera.

Apenas tres días antes de la presentación me enteré de que Matt no había terminado la parte final que tenía encargada, y yo no lograba comunicarme con él. Finalmente subió a la plataforma una conclusión redactada a las apuradas, apenas unas horas antes de que terminara el plazo. Se disculpó explicando que había estado ocupado con otro trabajo que le habían asignado.

Tal como yo me temía, nuestra presentación no satisfizo al profesor. Mientras él enumeraba los muchos fallos de nuestro trabajo en equipo, yo ardía en resentimiento contra Matt. Él, en cambio, no parecía muy afectado. Luego me enteré por un amigo de que Matt estaba convencido de que había hecho bien su parte. En vista de que no tenía sentido desairar a una persona que pensaba que no había hecho nada mal, me mostré cortés y me felicité a mí misma por haber sido tan magnánima con alguien que no lo merecía.

Al cabo de dos meses, en otro curso, me emparejaron con Celine para hacer una presentación sobre gramática japonesa. Yo creía que me había preparado de la mejor manera, pero durante la sesión de preguntas y respuestas se hizo patente que había entendido mal algunos de los conceptos que exponíamos, y una vez más mi equipo sacó mala nota. Di por hecho que Celine se iba a alterar conmigo, pues evidentemente había sido culpa mía. No obstante, ella me consoló y me ayudó a hacer las modificaciones necesarias en la versión final. La facilidad con que me perdonó me llevó a hacer examen de conciencia, ya que su reacción ante mi error contrastó con el resentimiento que yo había abrigado hacia Matt.

mistake 2Haciendo un repaso de las últimas semanas, me di cuenta de que yo no había perdonado a Matt ni había logrado refrenarme de hacer algunos comentarios sarcásticos sobre él con mis amigos. Si bien Matt entregó tarde la tarea y hasta mostró poco interés en ella, desgraciadamente se había hecho patente que yo también podía ser una estudiante descuidada y contribuir al fracaso de mi equipo. Aunque me consideraba tolerante y comprensiva, mi reacción con Matt había evidenciado otra cosa. Celine, en cambio, me había tratado con indulgencia, sin considerarse superior, a pesar de que yo no me lo merecía. He orado para que a raíz de esa experiencia adquiera esa generosidad de espíritu —signada por la humildad y el amor— que nos da la conciencia de que somos todos seres falibles necesitados de la clemencia de quienes nos rodean.


Arte © TFI. Historia gentileza de la revista Conéctate.

My Mistake

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Elsa Sichrovsky

I generally consider myself a forgiving and “nice” person, but I had an experience in my sophomore year that tested my ability to forgive. My classmate Matt and I were paired up to do a presentation about modern English literature, and Matt got on my nerves from the start.

My nitpicky and demanding work habits conflicted with Matt’s spontaneous approach to the project. He was frequently late for scheduled discussions, and he continually neglected details I felt were important. To top things off, he was also often late in completing his parts of our project, despite my increasingly frantic text message reminders.

Only three days before the presentation, I realized Matt hadn’t completed the final portion he was responsible for, and I was unable to reach him. Matt finally uploaded a hastily contrived conclusion only hours before the deadline, apologizing and explaining that he had been preoccupied with another assignment.

As I expected, our presentation failed to satisfy the professor, and while he enumerated our team’s many failings, I was burning with resentment toward Matt. But he didn’t seem too disturbed, and I heard from a friend that he felt he’d done his part well. Since there was no satisfaction in snubbing a person who didn’t think he’d done anything wrong, I remained outwardly polite and congratulated myself for being so magnanimous to one so undeserving.

Two months later, in another class, I was paired up with Celine to do a presentation about Japanese grammar. I believed I’d done my best to prepare, but it became apparent during our team’s QandA that I’d completely misunderstood some of the concepts we were presenting, and our team again got a bad score. I expected Celine to be upset, since it had clearly been my fault, but instead, she consoled me and helped me make the needed adjustments to the final version. Celine’s ready forgiveness provoked some soul-searching, as her response to my failure contrasted with my resentment toward Matt.

mistake 2As I thought back over the last few weeks, I realized that I hadn’t really forgiven Matt and had been unable to restrain myself from making some snide remarks about him to my friends. While Matt had been late and perhaps even uninterested, it was painfully clear that I too could be a careless student who caused a team to fail. I’d thought of myself as tolerant and merciful, but my response to Matt showed otherwise. Though I hadn’t deserved mercy, Celine had given it to me freely and without condescension. I prayed that through this experience I could gain some of the loving, humble generosity of spirit that comes from knowing that we are all fallible humans who need the forgiveness of those around us.


Art © TFI. Text courtesy of Activated magazine; used by permission.

Piedritas de Luz: Vida Cristiana

Piedritas de luz: Vida Cristiana libro devocional gratis para niñosPráctico libro devocional ilustrado que enlaza temas y versículos de la Biblia para enseñar valores cristianos a niños. En cada plana se presenta un versículo, junto con una breve explicación y algunas aplicaciones de la lección o el valor cristiano tratado. Se estimula a los niños a ahondar en el tema por medio de un ejercicio complementario, una actividad o una pregunta que sirve de punto de partida para una conversación.

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Compilado de My Wonder Studio.

Bright Pebbles: Christian Living

Bright Pebbles: Christian Living devotionals for children free ebookBright Pebbles are easy-to-use picture devotionals that connect Bible themes and verses to teach Christian values to children. Each short devotional presents a Bible verse with a little explanation of the verse and how to practically apply the Christian value or moral lesson introduced. Children are encouraged to explore the lesson with a complementary action, discussion question, or activity.

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Compiled from My Wonder Studio.

Mi compañero de banco

Edmond Sichrovsky

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Edmond

«Esto va a ser tirado», pensé cuando me preparaba para ingresar a la secundaria. No esperaba tener dificultades para hacer amigos o relacionarme con mis compañeros. Por desgracia, mi confianza se hizo añicos el primer día de clases, cuando conocí al chico que habían puesto a mi lado.

Sean (se pronuncia Shaan) era de mi estatura, pero pesaba el doble que yo. Era descuidado en sus estudios, nunca se preparaba para los exámenes, y gritaba y maldecía a profesores y estudiantes por igual. Cada vez que se le presentaba la oportunidad, se ponía a fanfarronear interminablemente sobre los violentos videojuegos a los que era aficionado, cuya influencia se hacía notar en su comportamiento agresivo y destructor. Rapidito se me quitaron todas las ganas de sentarme a su lado.

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Sean

Pasaron varias semanas; Sean iba de mal en peor. Suspendió casi todos los exámenes. Todos los días se metía en peleas con otros compañeros, y no lograba hacer amigos. Procuré ser amable, pero guardando las distancias.

Un día, a la hora del almuerzo, me di cuenta de que la única silla libre que quedaba en el comedor era la que estaba al lado de Sean. Me senté allí de mala gana y hablamos de bueyes perdidos. Durante esa breve conversación me enteré de que el padre de Sean había muerto cuando él era muy pequeño y de que su madre trabajaba muchas horas en un turno de noche. De ahí que él casi siempre estuviera solo en casa y únicamente la viera los fines de semana.

Me avergoncé de mi actitud dura y criticona y decidí manifestarle amor, bondad y aceptación a pesar de que eso iba en contra de mi propensión natural.

Al principio mis esfuerzos se toparon con burlas, rechazos e insultos. Me enteré de que Sean había sido víctima del matonismo en múltiples ocasiones, y al parece ese era el motivo por el que, para protegerse, se había creado un caparazón duro e insensible. Cuando elegíamos equipos, costaba mucho incluirlo, y a mí me resultaba difícil establecer comunicación con él, porque cualquier cosa que yo hiciera era correspondida con comentarios sarcásticos. En muchas ocasiones me entraban ganas de enojarme, y me preguntaba si valía la pena hacer ese esfuerzo por él.

No obstante, con el paso de los meses Sean poco a poco se volvió más amable. Una mañana, más de cuatro meses después de aquella primera conversación en el comedor, Sean insistió en ser mi compañero de equipo para una actividad escolar. Me sorprendió.

—Siempre dices que no quieres volver a verme —le espeté.

—¡No es cierto! —respondió con una gran sonrisa—. Eres mi amigo, la única persona a la que le importo. Quiero que siempre seamos amigos.

anime_hug_by_heximer13Ese día no solo gané una amistad que aún perdura, sino que además descubrí una valiosa verdad: independientemente de cómo actúen, se vean o se comporten las personas, todas quieren y necesitan sentirse queridas y aceptadas. Detrás de la apariencia arisca que puedan tener suele haber un botón de flor deseoso de brotar. Las palabras amables y los gestos de bondad son para el corazón humano lo que el sol es para las flores. Pueden pasar días, semanas o incluso meses y años antes que nuestros esfuerzos se vean recompensados; pero un buen día la persona florece.

 


Texto adaptado de la revista Conéctate. Usado con permiso.

Photo credits: Image 1: Kirimatsu via DeviantArt.com; used under CC license. Image 2: Flamespeedy via DeviantArt.com; used under CC-NC license. Image 3: Heximer via DeviantArt.com; used under CC license.