Hecho trizas

cracked phoneEste año, para mí la llegada del nuevo año fue bien sonada. El 31 de diciembre mi teléfono, en un arranque de depresión, decidió saltar de mi mano y darse un porrazo.

Lo recogí enseguida pensando que no le había pasado nada. Había caído sobre una alfombra, y ya me había pasado varias veces sin que sufriera daños.

En esta ocasión fue diferente. En cuanto le di la vuelta y vi en la pantalla las rajaduras a modo de telaraña se me fue el alma al piso. Todavía funciona, aunque está prácticamente inservible. Y la garantía se venció hace rato.

En todo caso, no escribo esto para lloriquear y suscitar compasión. (Tal vez un poquito.)

El incidente me enseñó algo, y justo a tiempo para el año nuevo. En primer lugar, que no podemos confiar demasiado en los planes o experiencias de ayer. El día de hoy todo puede dar un viraje, y la verdad es que es muy probable que así sea. Tenemos que avanzar día a día y estar abiertos a lo nuevo que Dios pueda depararnos. De lo contrario, estaremos mal preparados para una sorpresa.

boy with phoneEn segundo lugar, me enseñó que en vida pasa de todo. Por definición misma, la vida es movimiento y transformación. Tal vez nuestro Padre permite esos percances porque, en Su sabiduría, sabe que harán de nosotros mejores personas. Cuando nos ocurra una desgracia, no debemos desanimarnos. Puede que salgamos airosos y triunfantes del trance y veamos lo asombroso que es nuestro Dios. O tal vez nos pegue duro y a duras penas logremos levantarnos, sintiendo que no supimos afrontar la situación, y que aun así veamos lo asombroso que es nuestro Dios. Nuestro futuro no admite duda, y continuamente estamos recibiendo ayuda.

Por eso, aunque ahora mismo vea «por espejo, oscuramente», tengo la certeza de que al final todo saldrá bien. (1 Corintios 13:12)


Story courtesy of Activated magazine. Image 1 designed by macrovector/Freepik; Image 2 designed by Freepik.

Cracked!

cracked phoneMy new year literally started with a bang! On December 31st, my phone leaped out of my hand in an apparent dive of depression.

I picked it up immediately, not really expecting anything to be wrong. It had fallen on a carpeted floor, and I’d dropped it several times before without damage.

Well, this time was different. As soon as I turned it face-up and saw the Spiderman-strand cracks across the whole screen, my heart sank. It still works, but in a rather unusable way.

Anyways, I’m not here to whine and get sympathy. (Well, maybe a little.)

This accident actually taught me something, and right on time for the new year. First of all, don’t rely on yesterday’s plans or experiences too much. Today, things might just be different, and in fact probably will be. We need to go along day by day, being open to the new things God might bring into our lives, or we could find ourselves surprised and unprepared.

boy with phoneSecond, this taught me that in life, stuff happens. Life is by definition moving and changing. Maybe our Father allows these things because, in His wisdom, He knows they will make us better. We must never get discouraged when rough stuff is thrust into our face. Maybe we’ll overcome it in a glorious victory and see just how amazing our God is. Or maybe we’ll get hit hard by it, barely able to get up, feeling like we must have handled it wrong, and still see just how amazing our God is! Our future is sure and our help is constant.

So even if I’m seeing through a “glass unclearly” right now, I know for sure that “it will all be right at last.” (1 Corinthians 13:12)


Story courtesy of Activated magazine. Image 1 designed by macrovector/Freepik; Image 2 designed by Freepik.

El solucionador

boy using internetSi eres asiduo cibernauta sabes muy bien que en Internet se ofrece información rápida y de fácil acceso. En vez de recorrer un largo trecho para llegar a una biblioteca y pasarse allí horas hojeando enormes tomos y otros documentos, uno puede encontrar lo que le interesa simplemente empleando un buscador de información en línea, escribiendo unas palabras clave y haciendo clic en el ícono buscar. En apenas unos segundos aparecen en pantalla vínculos a numerosos sitios web relacionados con lo que uno desea averiguar. Por supuesto que hay aciertos y desaciertos entre los resultados, y a veces toma bastante tiempo pasar revista a una cantidad enorme de textos hasta dar con la información precisa que se busca. Hasta cierto punto es lo mismo que cuando nos tocaba escarbar en montones de libros. En todo caso, nadie puede negar que la Internet ha puesto al alcance de nuestra mano todo un mundo de información.

Ahora bien, ¿no sería genial que la Internet, en lugar de sólo proporcionar información, pudiera resolver nuestros problemas, responder a nuestros abismales interrogantes y ayudarnos a ordenar y encauzar nuestra vida cotidiana, amén de satisfacer nuestras necesidades emocionales y espirituales?

GodHuelga decir que en el ciberespacio nunca será posible todo eso; el que sí es capaz de ello es Dios. Es más, acceder a Dios resulta mucho más rápido y fácil que consultar un banco de datos en Internet, porque Él, al crearnos, nos dotó de todos los componentes y programas necesarios para ello. Podemos conectarnos con Él en cualquier momento, desde cualquier parte, gratis; y Su motor de búsqueda es de lo más preciso. Él siempre sabe exactamente lo que necesitamos.


Gentileza de la revista Conectate. Usado con permiso. Imagenes © TFI.

The Answer Man

boy using internetIf you use the Internet, you know what a quick and easy source of information it can be. Instead of trekking to a library to pore over stacks of books and other printed material to locate something, you can find what you need right by simply using an Internet search engine, typing a few keywords, and clicking “search.” Instantly, links to a multitude of websites related to whatever it is you’re looking for appear on your computer screen. Admittedly it is hit and miss, and you may still need to skim quite a bit of material to find the specifics you’re looking for—like you used to have to do with those stacks of books—but the Internet puts a world of information at your fingertips.

Wouldn’t it be great, though, if instead of merely supplying you with information, the Internet could actually solve your problems, answer your really deep questions, help organize and direct your daily life, and satisfy your emotional and spiritual needs?

GodThe Internet will never be able to do all those things, of course, but God can. Not only that, but God is even quicker and easier to access than the Internet because He included all the needed hardware and software when He created you. You can reach Him anytime, from anywhere, for free, and it’s never a hit-and-miss process. He always knows exactly what you need.


Text courtesy of Activated magazine. Used by permission. Art © TFI.