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La parábola del amigo que llega a medianoche
La parábola del amigo que llega a medianoche
Jesús utilizó la siguiente historia para enseñar sus discípulos más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: “Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”. Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”. Les digo que, aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia.
»Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta. (Lucas 11:5-10)
Images of loaves of bread by Marcos Isaias Mejía Guarcas/Pixabay. All other art by Didier Martin.
Las 12 Piedras Fundamentales (para niños mayores)
Las doce piedras fundamentales da una base sólida sobre la cual edificar su vida. A donde quiera que los lleve la vida en un futuro y pase lo que pase, no olviden que Jesús es su amigo íntimo. Pueden guiarse por Sus promesas y Su Palabra, las cuales les iluminarán el camino.
Las clases de este curso se podrían comparar con piedras fundamentales. Cada piedra constituye —o describe— un aspecto de la fe o algún conocimiento práctico sobre los cuales podemos edificar la casa de nuestra vida. Cada uno de estos elementos básicos nos atañe de manera muy personal, pues si podemos cambiarnos a nosotros mismos, podremos también cambiar a los demás. Sin embargo, el curso no se centra sólo en nosotros y en nuestra fe. Tengamos siempre presente que estas piedras fundamentales están destinadas a construir una vida que sea capaz de influir sobre los demás.
1. Cultivar la fe en tu interior (Clases 1a y 1b: La Palabra de Dios)
Si quieres cultivar la fe en tu interior y una relación firme con Dios, es imperativo que sepas manejarte bien con la Biblia, cómo aprovechar al máximo la lectura de la misma y que desarrolles buenos hábitos de estudio. Debes nutrirte espiritualmente con regularidad, como se hace con el alimento físico. Dedicaremos varias clases a este importante tema.
Si todavía no tienes un ejemplar de la Biblia, consíguete uno pues constituye el principal texto de nuestro curso. Te ayudaremos a conocerla mejor.
2. ¡El maravilloso don del Espíritu Santo! (Clases 2a y 2b: El Espíritu Santo)
¿Quisieras tener el poder que —en la lejana y polvorienta tierra de Palestina— transformó a un grupo heterogéneo de pescadores, recaudadores de impuestos y otros en personas fogosas que cambiaron el mundo de su época? ¿Quisieras saber de qué manera ese mismo poder puede transformarte a ti? Dios tiene mucho reservado para ti. En las clases que impartiremos sobre el Espíritu Santo, aprenderás lo que significa estar lleno del Espíritu Santo y cómo obtener los dones y bendiciones que Dios nos ha prometido.
3. Oración eficaz (Clases 3a y 3b: La oración)
En las clases sobre la oración, que hemos dividido en dos partes, exploraremos cómo comunicarse con Jesús, cómo orar de manera eficaz y cómo recibir respuestas a nuestras oraciones.
Dios contestará las oraciones. Promete:
Jeremías 33:3. Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
4. Escuchar a Dios (Clases 4a y 4b: Mensajes del Cielo)
La oración no es un monólogo, sino un diálogo entre Dios y nosotros. Al Señor le encanta hablar con nosotros. Cuando escuchamos al Señor, recibimos mensajes por conducto de lo que se denomina el don de profecía.
5. Para llevarse bien con los demás (Clases 5a y 5b: La regla de oro)
La Biblia abunda en referencias sobre el tema de las relaciones humanas y el amor al prójimo. Jesús dijo a Sus discípulos:
Juan 15:12. «Este es Mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como Yo os he amado.»
Lo que pasa es que del dicho al hecho hay largo trecho. Con frecuencia se nos hace difícil llevarnos bien con la gente que nos irrita o que nos ofende, o tender una mano amiga al prójimo. En el transcurso de las clases sobre el tema repasaremos métodos prácticos para llevarse bien con la gente y vivir conforme a principios amorosos.
6. Conocimientos bíblicos (Clases 6a y 6b: Nociones de la Biblia)
Familiarizarse con el contenido de la Biblia.
Ya hablamos de que nuestra vida de fe se basa en la Palabra de Dios comprendida en la Biblia. Este prodigioso libro nos dice quiénes somos, donde hemos estado y a dónde nos dirigimos. Además, ¡nos indica cómo llegar a destino!
En el transcurso de las clases, muchas veces consultaremos pasajes de la Escritura. Sin embargo, es importante que cada uno dedique tiempo a leer la Biblia por su cuenta. En suma, veremos cómo se agruparon los diferentes libros que hoy componen la Biblia y dónde encontrar lo que te haga falta. Asimismo repasaremos algunas profecías bíblicas ya cumplidas, lo que nos incrementará inmensamente la fe.
7. El Tiempo del Fin (Clase7: Profecías de la Biblia)
La Biblia expresa que Jesús retornará para establecer Su Reino en la Tierra. Se acabarán las guerras cruentas, la opresión y el gobierno de los egoístas y de los poderosos. El Suyo será un régimen de amor en el que los planes de Dios se cumplirán.
8. Somos salvos para siempre: Una eternidad en compañía de nuestro amoroso Creador (Clases 8a y 8b: El mayor amor de todos)
En las clases sobre la salvación repasaremos las respuestas a esas preguntas examinando cuidadosamente lo que dice la Biblia al respecto. Jesús te ama muchísimo y jamás te desilusionará. La salvación no la alcanzaste por tus propios méritos; por lo tanto, tampoco puedes perderla según lo que hagas o dejes de hacer. Somos salvos por gracia. La salvación es un regalo que nos hace Dios movido por amor. No tiene nada que ver con nuestras obras. Estamos seguros de ello, porque la Biblia lo manifiesta clarísimamente.
Examinaremos asimismo cómo estrechar tu relación con el Señor para que te puedas apoyar más confiadamente en Él y descansar tranquilamente en Sus amorosos brazos. Dios nunca falla. Siempre te apoyará.
9. Nuestro destino: ¡El Cielo! (Clases 9a y 9b: El Cielo)
¡Nos espera un futuro extraordinario! El Cielo es un lugar de infinita belleza, que aguardamos con mucha ilusión.
Vale la pena pensar en el Cielo, hablar de él y tratar de hacernos una imagen visual de él. Eso haremos en varias clases, a fin de que visualices lo que te espera.
10. Comunicar nuestra fe (Clase 10: Testificación)
Cuando conocemos al Señor y experimentamos Su amor, Su desvelo, Su alegría, nos parece algo natural compartir todo eso con los demás.
11. ¿Tienes problemas? ¡Dios tiene las soluciones! (Clases 11a y 11b: Superar conflictos)
Recibir al Señor no significa que ya no enfrentaremos dificultades. Los problemas, las dificultades y los desafíos son comunes al género humano. La diferencia estriba en que Jesús te ayudará a resolver tus problemas.
En las clases sobre este tema no ofreceremos soluciones fáciles. No habrá varitas mágicas que resolverán todas las dificultades por las que atraviesas actualmente ni evitarán que te sobrevengan otros conflictos. Te mostraremos «Tres pasos hacia la victoria.» Es decir, veremos de qué manera debemos reaccionar ante los problemas que se nos presenten, cualesquiera que sean, y cómo hallar soluciones.
12. Los caminos de Dios (Clases 12a y 12b: Los caminos de Dios)
En nuestra condición de creyentes, deberíamos procurar seguir los pasos de Jesús. Quizá no sabes muy bien cómo poner en práctica Sus enseñanzas en tus actividades cotidianas. Pues de eso hablaremos.
En estas dos clases aprenderemos a averiguar la voluntad de Dios, a modelar nuestra vida según Sus principios y a tomar decisiones conforme a Su Palabra y a lo que Él considera más conveniente para nosotros.
Parábola de La Red – Paginas Para Pintar
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De Jesús con cariño: El gozo de cada día
El gozo de cada día
De Jesús con cariño
Hoy es el nuevo día que Yo dispuse, ¡24 horas para regocijarse y alegrarse! (Salmo 118:24.) Mantén los ojos abiertos en todo momento para no perderte ninguna prenda de Mi amor ni ninguna oportunidad de alegrarte.
Mira por la ventana y contempla la belleza de la creación: es señal del amor que albergo por ti.
Piensa en tu familia y en tus amigos: son evidencia de Mi amor por ti.
Si el día hoy parece tormentoso, recuerda que por muy oscuro y nublado que se vea el día, Mi gozo está siempre presente en tu corazón y no depende de las circunstancias que te rodean.
Fija tus pensamientos en las cosas buenas, bellas y verdaderas que suceden a lo largo del día y deja que tu corazón se llene de alegría por esas manifestaciones de Mi amor (Filipenses 4:8).
Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 7
Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día.
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Epifanía: Actividades y páginas para colorear
Precuela de la Navidad
Precuela de la Navidad
El Evangelio de Juan no cuenta el nacimiento de Jesús, pero sí incluye la precuela, es decir, lo que sucedió antes de las narraciones del nacimiento. Este Evangelio nos retrotrae al principio, antes que existiera nuestro mundo, y dice algo acerca de nuestro Salvador que fue verdad mucho antes de Su nacimiento terrenal en Belén hace dos milenios. Este pasaje aporta claridad sobre quién es Jesús, por qué vino y lo que logró.
Empieza así: «En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de Él, y nada fue creado sin Él» (Juan 1:1-3).
Juan vuelve la vista atrás y mira más allá del principio de la creación del universo, antes que el tiempo existiera, y dice que la Palabra era preexistente. En la primera frase de ese Evangelio se repiten las primeras palabras de la Biblia en el Génesis: «En el principio…» Eso indica que la Palabra existía antes de la creación y que es eterna, que nunca hubo un tiempo en que la Palabra no existiera. La Palabra no fue parte de lo creado, lo que significa que la Palabra es superior a todo lo creado.
Dice que «la Palabra estaba con Dios» y luego repite una segunda vez: «El que es la Palabra existía en el principio con Dios». Se hace hincapié en que la Palabra existe en relación con Dios. Esa unicidad se expresa en la frase «y la Palabra era Dios». Todo lo que se puede decir de Dios también se puede decir de la Palabra.
Eso es lo que celebramos en Navidad: que la Palabra —que existía con Dios antes de la creación, que coexistía cara a cara en comunión con Su Padre, que participaba en la creación de todo, que existe por sí misma y que es Dios Hijo— nació encarnada en un ser humano y vivió entre la humanidad.
Todo lo que hizo Jesús durante el tiempo que pasó en la Tierra, las palabras que pronunció, las parábolas que contó, Su interacción con la gente, Sus enfrentamientos con los dirigentes religiosos de la época, los milagros que obró, todo ello reveló el amor de Su Padre y Su interés y preocupación por la humanidad. Por medio del Verbo encarnado —Jesús— llegamos a una comprensión más profunda de Dios y de Su deseo de reconciliar a la humanidad con Él. En Navidad festejamos la venida de Dios a nuestro mundo con el objeto de posibilitar que vivamos con Él eternamente.
¡La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros! Es magnífico celebrarlo.
La verdadera historia de Navidad
Parábola del árbol caído
Érase una vez un árbol sobre el que se abatió un vendaval, y que fue a caer de bruces sobre el suelo duro.
En el momento en que golpeó con estruendo la tierra húmeda —él que nunca se había golpeado con nada, que solo se mecía suavemente con la brisa— supo que jamás se volvería a levantar.
El árbol lloró, de dolor, de tristeza, de rabia, de frustración. Veía a los demás árboles, que estaban erguidos, y lloraba. Primero quedó largo tiempo tendido en medio de sus ramas rotas, inerte, como si meditara qué hacer con su tremendo cuerpo.
Luego echó tímidamente algunos brotes, que se hicieron vástagos, que se convirtieron en ramas que apuntaban todas hacia arriba, hacia el cielo, en un intento de recuperar en alguna medida ese carácter aéreo que había tenido antes. Hizo lo que pudo, y dejó que el tiempo hiciera lo demás.
No tardó en descubrir su nueva utilidad. Los niños, desde pequeñitos, lo escogían para montar a caballo o se imaginaban que era un castillo. La gente se detenía para tomarse fotos con él. Unas veces servía de escenario de juegos; otras, de refugio. Las ardillas y los excursionistas lo usaban para cruzar el río. Y así halló una nueva vida, feliz —muy diferente, pero feliz—, y supo que aquel era su destino.

Ha llovido mucho desde entonces, y el árbol caído sigue acostado en el suelo, sosteniendo hacia arriba sus ramas. El musgo ha cubierto las heridas que se hizo al caer. Con el tiempo se ha convertido en un bello e importante elemento del paisaje, tanto así que los que diseñaron el parque lo tuvieron en cuenta.
De vez en cuando el árbol recuerda y piensa, y da gracias por el día en que la fatalidad se cebó en él. Aunque nunca volverá a ser como fue, ni como los demás, está contento. Sabe que ha descubierto su lugar, su papel, y que su futuro está en manos del Creador.
¿No son también así nuestras vidas? Aunque no suelen discurrir como nos imaginábamos, pueden tener un desenlace más rico, profundo y significativo si dejamos que Dios se valga de las tormentas para obrar en nosotros conforme a Su voluntad.
Él obtiene grandes victorias de lo que parecen derrotas.
Text adapted from Activated magazine. Image 1 by Michael_Browning from Freerange Stock. Image 2 courtesy of Wikimedia Commons.





