Christmas Activity and Coloring Pages

Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 6

Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día. 

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Life of Jesus Cards, Part 6

Devotional activity for children, with one card/story a day. 

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Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 5

Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día. 

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Art by Didier Martin.

Life of Jesus Cards, Part 5

Devotional activity for children, with one card/story a day. 

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Art by Didier Martin.

El Rey Salomón: Historia y página para pintar

El rey Salomón

El rey Salomón tenía incalculables riquezas, palacios y jardines, las mejores viandas y el mejor vino, y toda forma de entretenimiento a su disposición. Tenía acceso a prácticamente todo lo que quería, pero al término de su búsqueda de la felicidad y el sentido de la vida, concluye: “lo mejor que un ser humano puede hacer es tener temor de Dios y obedecer sus mandatos.” (Eclesiastés 1-12)


Art by Didier Martin.

Jesus Heals a Sick Woman: Coloring Book – Jesús Cura Una Mujer Enferma: Libro Para Colorear

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Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 4

Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día. 

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Jesús y Jim

Se cuenta que un clérigo se empezó a preocupar porque todos los días, a las doce del mediodía, un anciano mal vestido entraba a la iglesia y a los pocos minutos volvía a salir. ¿Qué intenciones tendría? Decidió informar al sacristán y le pidió que la próxima vez lo interrogara. Al fin y al cabo, la iglesia contenía bastantes objetos de valor.

—Vengo a rezar —respondió el anciano al sacristán cuando este lo interpeló.

—No me tome el pelo. Usted nunca se queda en la iglesia el tiempo suficiente para rezar.

—Vea usted, lo que pasa —continuó el anciano— es que no sé hacer una oración larga. Por eso todos los días a las doce vengo y digo: «Hola, Jesús; soy Jim». Espero un minuto y luego me voy. Rezo cortito, pero yo creo que Él me escucha.

Poco tiempo después, cuando Jim sufrió un accidente y fue hospitalizado, ejerció una estupenda influencia en los enfermos que compartían la sala con él. Los pacientes quejumbrosos pusieron cara risueña y con frecuencia resonaban risas en el pabellón.

—Jim —le dijo un día la enfermera que lo atendía—, todos dicen que el ánimo ha mejorado mucho en la sala gracias a usted. Comentan que usted siempre está contento.

—Sí, ¡eso es cierto! ¿Cómo no voy a estarlo? Es por el visitante que todos los días me viene a alegrar la vida.

—¿Qué visitante? —preguntó la enfermera extrañada. En las horas de visita ella siempre notaba que no había nadie en la silla del pobre Jim, pues no tenía familiares.

—Esa visita, ¿a qué hora viene? —reiteró ella.

—Todos los días —respondió Jim, con ojos alegres—. Todos los días a las doce del mediodía viene y se pone a los pies de mi cama. Lo miro, y Él me mira sonriente y me dice:

—Hola, Jim; soy Jesús.

Historia gentileza de la revista Conéctate.

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Jesus and Jim

The story is told of a certain minister who was disturbed to see a shabbily dressed old man go into his church at noon every day and come out again after a few minutes. What could he be doing? He informed the caretaker and asked him to question the old man. After all, the place contained valuable furnishings.

“I go to pray,” the old man said in reply to the caretaker’s questioning.

“Come, come now,” said the other, “you are never long enough in the church to pray.”

“Well, you see,” the old man went on, “I don’t know how to pray a long prayer, but every day at twelve o’clock I just come and say, ‘Jesus, it’s Jim.’ I wait a minute and then come away. Even though it’s just a little prayer, I think He hears me.”

When Jim was injured some time later and taken to the hospital, he had a wonderful influence on the ward. Grumbling patients became cheerful, and often the ward would ring with laughter.

“Well, Jim,” said a nurse to him one day, “the men say you are responsible for this change in the ward. They say you are always happy.”

“That I am! I can’t help being happy. You see, it’s my visitor. Every day he makes me happy.”

“Your visitor?” The nurse was puzzled. She had noticed that the chair in Jim’s room was always empty during visiting hours, for he had no relatives.

“Your visitor? But when does he come?”

“Every day,” Jim replied, with a light in his eye. “Yes, every day at twelve o’clock He comes and stands at the foot of my bed. He smiles and says, ‘Jim, it’s Jesus.’”

Story courtesy of Activated magazine. Used by permission. Header image designed by Freepik (man) and Vectorpocket/Freepik (background)