Ebenezer y la historia de Navidad

A comienzos del siglo XIX, la Navidad (en Norteamérica) casi había desaparecido. Por ejemplo, el periódico The Times no mencionó ni una sola vez la Navidad entre 1790 y 1835.

pilgrimMuchos de los colonos norteamericanos en el siglo XVII eran puritanos, un grupo muy estricto de protestantes que pensaban que la Navidad era una celebración católica y por tanto no debía celebrarse. Y durante los siguientes doscientos años, hasta el comienzo del siglo XX, no se celebró la Navidad en la mayoría del territorio norteamericano, y los que sí lo hacían, lo conmemoraban de forma sencilla.

Inglaterra, bajo el gobierno de Oliver Cromwell (un dirigente protestante que gobernó Inglaterra desde 1653 hasta 1658) tampoco se celebró. Aunque en 1660, dos años después de la muerte de Cromwell, se levantó la prohibición y se instauró nuevamente la festividad de la Navidad. Sin embargo, desde la mitad del siglo XVII hasta el final del siglo XVIII —durante casi 150 años— las celebraciones navideñas no se parecían en nada a las actuales. Fue durante la era victoriana que se adaptaron la mayoría de las tradiciones que celebramos hoy en día. ¿Qué fue lo que cambió? Un hombre que escribió un relato navideño tuvo mucho que ver con todo esto.

dickensEn 1843, el novelista británico Charles Dickens (1812-1870) escribió Un cuento de Navidad. Se trata de uno de los relatos navideños más populares aparte del relato de la primera Navidad. En su novela, Charles Dickens idealiza cierto tipo de Navidad en la que basamos muchas de las impresiones de cómo pensamos que deben ser las navidades. Quizás pienses que cuando él escribió una descripción tan espléndida de la Navidad que celebraba la familia de Tiny Tim, era un reflejo de cómo se celebraban en Inglaterra: el árbol, los villancicos, la cena con pavo, la familia reunida, los regalos. Pero nada más lejos de la realidad. Por lo menos en esa época.

«Cuando leemos o escuchamos Un cuento de Navidad», dice Bruce Forbes en la entrevista que le hizo un programa de radio regional, «no vemos un reflejo que cómo eran las navidades en su época; estamos viendo cómo le gustaría a Dickens que fueran».

A comienzos del siglo 19, las navidades no eran tal como se reflejan en Un cuento de Navidad. «Había muchísimo desempleo —afirma el estudioso de Dickens, John Jordan— había mucha miseria, y él vio la Navidad como algo que podía contrarrestar los efectos negativos de la revolución industrial». Por eso, queremos agradecer a Charles Dickens por mirar más allá de cómo se celebraban en su tiempo y crear una visión de algo mucho mejor.

Nada puede detenerte de crear tus propias tradiciones navideñas que tengan para ti un significado sincero y especial.

Decide qué cosas maravillosas harás por los que amas; baña tus acciones en amor, y disfrutarás de las mejores tradiciones navideñas.


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Ebenezer and the Christmas Story

By the early part of the nineteenth century, Christmas [in North America] had almost died out. The Times newspaper, for example, did not once mention Christmas between 1790 and 1835.

pilgrimMany American settlers of the 1600s were Puritans, strict Protestants who believed that Christmas was a Catholic holiday and therefore not to be celebrated. And for the next 200 years, until the start of the 20th century, Christmas was not celebrated by most in America, and was celebrated quietly by those who did.

And in England under the government of Oliver Cromwell from 1653 to 1658, it wasn’t celebrated either. Though in 1660, two years after Cromwell’s death, the ban was lifted, and Christmas was again instituted as a holiday. However, from the mid-1600s to the end of the 18th century—almost 150 years—Christmas celebrations weren’t much like we celebrate today. It was during the Victorian era that so many of the holiday traditions that we currently celebrate were embraced. What changed? A lot had to do with one man writing a story about Christmas.

dickens.pngIn 1843, British novelist Charles Dickens (1812–1870) wrote A Christmas Carol. Not counting the story of the first Christmas, it’s probably one of the most popular Christmas stories of all time. In his novella, Charles Dickens idealized a certain kind of Christmas that we now base a lot of our Christmas perceptions on. You might think that with him writing such a wonderful description of Christmas as celebrated by Tiny Tim’s family, that this was how most of England celebrated Christmas—the tree, the Christmas carols, the turkey dinner, the family togetherness, the gift giving. But not really. At least, not at the time.

“When we read or hear A Christmas Carol,” says Bruce Forbes in an interview with a regional radio program, “We are not seeing a reflection of what Christmas was like in his day; we’re seeing what Dickens would like Christmas to be.”

At the start of the 19th century, Christmases weren’t like what we see depicted in A Christmas Carol. “There was a lot of unemployment,” Dickens scholar John Jordan says. “There was misery, and he saw Christmas as something that tended to function as sort of a counterforce to the negative effects of the industrial revolution.” So, many thanks go to Charles Dickens for somehow looking beyond how Christmas was celebrated at that time and creating a vision of something better.

There’s nothing stopping you from creating your own Christmas traditions that have honest and special meaning to you.

Decide on wonderful things to do for those you love; bathe your actions in love—and you’ll have one of the best Christmas traditions ever.


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Juan 15

Jesús, la vid verdadera 

john 15 1

15 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

john 15 2»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.

»Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y john 15 4permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. 12 Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. 16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.

Odio del mundo

18 »Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a john 15 5mí. 19 Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. 20 Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis enseñanzas, también obedecerán las de ustedes. 21 Los tratarán así por john 15 6causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. 22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me aborrece a mí también aborrece a mi Padre. 24 Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado, no serían culpables de pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido. 25 Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos: “Me odiaron sin motivo”.

El espíritu santo

26 »Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí. 27 Y también ustedes darán testimonio porque han estado conmigo desde el principio.


Texto de la Biblia (NVI). Fondo de imagen 1 cortesía de Wikimedia Commons. Otros imagenes © TFI.