Christian Principles for Kids: Discipleship – Principios Cristianos Para Niños: Discipulado

Christian Principles for Kids: Discipleship

A disciple is defined as a “follower of Jesus,” “a learner,” “one who follows in the master’s footsteps,” “someone who is aiming to be like Jesus.” Disciples seek to learn, study, and then follow and apply what their teacher tells them.

We are students of Jesus—our Master. We seek to not only learn about His life on earth, the truths of God’s Word, and His nature and character, but we seek to follow His example and to live as He taught us to live, to love as He loved, and to live a life of faith.

What should we strive to be like? The following Bible passage provides some insight:

“The Holy Spirit produces this kind of fruit in our lives: love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, and self-control” (Galatians 5:22–23).

The Sermon on the Mount also serves as a guide, as Jesus highlights as blessed those who are merciful, meek, and peacemakers, and those who hunger and thirst after righteousness (Matthew 5:3–9).

Discipleship is a spiritual journey, a faith journey. It involves daily choices and actions to operate under the influence of the Holy Spirit and God’s love, to obey Him to the best of our ability, to testify of His love through our words and actions.


Principios cristianos para niños: Discipulado

Un discípulo es un seguidor de Jesús, un aprendiz, uno que sigue las pisadas de su maestro, uno que aspira a ser como Jesús. Un discípulo desea estudiar, aprender y a continuación seguir y aplicar lo que su profesor le enseña.

Nosotros somos pupilos de Jesús; Él es nuestro Maestro. No solo ansiamos conocer cómo fue Su vida en la Tierra, cuáles son las verdades contenidas en la Palabra de Dios y cuál es Su naturaleza y forma de ser, sino que también anhelamos seguir Su ejemplo y conducirnos como Él nos ha enseñado, amar como Él amó y vivir conforme a la fe.

¿Cómo debemos aspirar a ser? Los siguientes pasajes de la Biblia nos dan algunas luces:

«Este es el fruto que el Espíritu produce en nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio» (Gálatas 5:22,23)

El Sermón de la Montaña también nos sirve de guía. En él Jesús resalta que bienaventurados son los misericordiosos, los mansos y los pacificadores, amén de los que tienen hambre y sed de justicia. (Mateo 5:3-9)

Ser discípulo se trata de una travesía espiritual, un viaje de fe. Requiere decisiones y acciones cotidianas con el fin de obrar bajo la influencia del Espíritu Santo y del amor de Dios, obedecerlo lo mejor posible, y dar testimonio de Su amor mediante nuestras palabras y acciones.

Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 6

Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día. 

Haz clic aquí para descargar parte 1

Haz clic aquí para descargar parte 2

Haz clic aquí para descargar parte 3

Haz clic aquí para descargar parte 4

Haz clic aquí para descargar parte 5

Life of Jesus Cards, Part 6

Devotional activity for children, with one card/story a day. 

Download part 1

Download part 2

Download part 3

Download part 4

Download part 5

¿Cuál es tu fuente?

¿Alguna vez han puesto un tallo de apio en agua con colorante? El apio empieza a cambiar de color a medida que absorbe el agua por el tallo. Tarda unos días apreciar el cambio, pero con el tiempo el tallo del apio toma el color del agua. Con esa misma facilidad el apio absorbe venenos y pesticidas que pululan en el aire y en la tierra.

Nuestro espíritu actúa también así. La fuente de nuestro alimento o de los datos que absorbemos, lo que sea a lo que nos exponemos, influye en nosotros para bien o para mal. Nos vemos continuamente asediados por información, ya a través de la internet, ya a través películas, música, libros y por supuesto de las personas con las que interactuamos. Sin embargo, la manera en que nos influyen no siempre es tan notoria como el efecto del agua en el apio.

Parte de esas cosas de las que nos alimentamos parece inofensiva, hasta buena, pero puede terminar causando un efecto negativo. Otra puede disfrutarse sin inconveniente y quizá sea inocua. Incluso puede llegar a alimentarnos intelectualmente e incrementar nuestros conocimientos y competencias. Así y todo, es posible que no proporcione a nuestro espíritu el sustento que precisa para desarrollarse con fuerza.

Por eso Jesús nos instruye a permanecer en Él, nos dice que hagamos de Él nuestra fuente. Nos ofrece el agua de vida, la única que saciará para siempre nuestro espíritu. Salmo 1:3 expresa que los que se deleitan en los caminos y la Palabra de Dios son «son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen».

Plantemos nuestras raíces firmemente a orillas de esos ríos de agua viva.


Text courtesy of Activated magazine. Image 1 designed by brgfx via Freepik. Image 2 designed by Matt Cole/Vecteezy. Image of Jesus © TFI.

What’s Your Source?

Have you ever put a stalk of celery in colored water? What happens is that the celery starts to change color as the water is soaked up through the stem. It takes a couple of days to see the change, but soon the celery stalk will take on the color of the water it’s in. Celery also very quickly absorbs any poisons and pesticides in the air or in the soil.

Our spirits work in this way, too. The source of our nourishment or input, and whatever we expose ourselves to, will influence us, for better or worse. We’re constantly flooded with input—through the Internet, movies, music, books, and of course, through people we interact with. However, how those things influence us isn’t always as obvious as the effect of water on celery.

Some things seem harmless, or even good, but they can end up having a negative effect. Other things may be perfectly enjoyable and be harmless—they may even feed our mind and increase our skill and knowledge. But they may still not feed our spirit the sustenance that it needs in order to thrive.

That’s why Jesus tells us to abide in Him, to make Him our source. He offers us the water of life—the only water that will never leave our spirit thirsty. Psalm 1:3 says that those who delight in God’s way and His Word “are like trees planted along the riverbank, bearing fruit each season. Their leaves never wither, and they prosper in all they do.” 

Let’s plant our roots firmly by the rivers of living water!


Text courtesy of Activated magazine. Image 1 designed by brgfx via Freepik. Image 2 designed by Matt Cole/Vecteezy. Image of Jesus © TFI.

12 Piedritas Fundamentales Clase 11B (Para Niños Más Pequeños) – Superar Conflictos: El Crecimiento Espiritual

Pasos que podemos dar para crecer y madurar en nuestra relación con el Padre celestial.

12 Foundation Stones Class 11B for Younger Children – Overcoming Problems: Spiritual Growth

Steps you can take to grow in your relationship with your heavenly Father.

Tarjetas de La Vida de Jesús – Parte 5

Actividad devocional para niños, con una tarjeta/historia por día. 

Haz clic aquí para descargar parte 1

Haz clic aquí para descargar parte 2

Haz clic aquí para descargar parte 3

Haz clic aquí para descargar parte 4

Art by Didier Martin.

Life of Jesus Cards, Part 5

Devotional activity for children, with one card/story a day. 

Download part 1

Download part 2

Download part 3

Download part 4

Art by Didier Martin.

¡Tantos beneficios!

¡Pasar ratos con el Señor rinde tantos beneficios! Él puede ayudarnos a resolver nuestros problemas, responder a nuestros interrogantes, aliviar nuestras penas, consolarnos cuando estamos tristes, alegrarnos la vida, transportarnos al Cielo y muchísimo más.

La oración cambia las circunstancias. Es uno de los medios de los que se vale Dios para satisfacer las necesidades y deseos de Sus hijos, siempre y cuando lo que le pidan sea beneficioso para ellos y para los demás. «Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis»1.

El tiempo que dedicamos a la reflexión nos proporciona una fortaleza interior que nos ayuda a superar las etapas más difíciles de la vida. «El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma»2.

Cuando nuestro espíritu flaquea y se nos turban los pensamientos, la oración nos proporciona descanso y nos renueva. «Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque Mi yugo es fácil, y ligera Mi carga»3.

Una vez que hemos encomendado un asunto a Dios en oración, podemos tener la certeza de que Él se hará cargo del mismo conforme a Su voluntad. «Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien»4.

La oración nos consuela en los momentos de tristeza; nos infunde ánimo cuando estamos abatidos y valor para seguir adelante cuando ya no podemos más. Jesús nos ayuda a ver nuestras dificultades objetivamente  —como las ve Él— y nos da sosiego. «Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas»5. «En medio de las preocupaciones que se agolpan en mi mente, Tú me das consuelo y alegría»6.

A medida que vamos aceptando y aplicando lo que el Señor nos indica, adquirimos sabiduría. «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada»7.

Jesús nos conduce por el laberinto de la vida. Nos indica qué hacer en situaciones de apuro, cuando nos enfrentamos a decisiones difíciles. Ha prometido darnos instrucciones, aclararnos los pensamientos y guiar nuestros pasos. «Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas»8.

Otras veces nos inspira ideas geniales. «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que Tú no conoces»9. También nos evita complicaciones poniéndonos sobre aviso, o nos da las soluciones a nuestros problemas. «El que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal»10.

Por medio de la oración podemos curarnos de nuestras dolencias físicas. «La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará»11.

Por ella también podemos obtener el perdón de las faltas que cometemos. «Dije: “Confesaré mis transgresiones al Señor”; y Tú perdonaste la maldad de mi pecado»12.

La oración nos sirve para adquirir un conocimiento más profundo tanto del mundo natural como de la dimensión espiritual. «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios»13.

Al orar nos beneficiamos de la energía divina, de modo que logramos mejor rendimiento y se nos facilitan las cosas. «Él fortalece al cansado, y acrecienta las fuerzas del débil. […] Los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas; correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán»14.

La oración potencia la paz interior. «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús»15.

Por medio de la oración le recordamos a Dios que satisfaga nuestras necesidades materiales. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá»16.

Jesús nos abre los tesoros de Su Palabra cuando se lo pedimos, como lo hizo el rey David: «Abre mis ojos, y miraré las maravillas de Tu ley»17.

Podemos obtener asistencia divina aun cuando no sepamos qué pedir. «Qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles»18.


1 Mateo 21:22 (RV95)
2 Salmo 138:3
3 Mateo 11:28-30
4 Romanos 8:28
5 Salmo 147:3
6 Salmo 94:19 (DHH)
7 Santiago 1:5
8 Proverbios 3:6
9 Jeremías 33:3
10 Proverbios 1:33
11 Santiago 5:15 (NVI)
12 Salmo 32:5
13 1 Corintios 2:9,10
14 Isaías 40:29,31 (NVI)
15 Filipenses 4:6,7
16 Mateo 7:7,8
17 Salmo 119:18
18 Romanos 8:26