Unos tres años después de que Jesús comenzara a enseñar públicamente, Jesús le dijo a sus discípulos que quería celebrar el Pascua con ellos en Jerusalén.
Cuando llegó la hora de la cena, Jesús y los apóstoles estaban a la mesa. Jesús les dijo: “Tenía muchas ganas de celebrar esta cena de Pascua con ustedes.”
Entonces, Jesús se levantó y empezó a lavarles los pies a sus seguidores y les secaba los pies con la toalla que llevaba en la cintura.
Cuando terminó de lavarles los pies, les dijo: “Les he dado ejemplo para que traten a los demás como yo los he tratado a ustedes. Ámense tal como yo los amé.”
Durante la comida de la Pascua, Jesús tomó algo de pan y lo partió. Dijo: “Tomad y comed esto. Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros.”
Luego levantó una copa de vino y dijo: “Bebed esto. Esto es mi sangre del Nuevo Pacto que es derramada para el perdón de los pecados. Haced esto en memoria de mí cada vez que la bebáis”.
Después de la cena, Jesús oró por sus discípulos. Entonces, Jesús y sus discípulos caminaron hacia el Monte de los Olivos.