Practicing Gratitude: Thanksgiving Devotionals for Children

Read online or download this free Thanksgiving devotional book for children. The book featured 23 illustrated readings on topics such as praise, thankfulness, gratitude, contentment and positive thinking. It is also available for free in epub and mobi format.

Construir una vida: Virtudes para los niños

Construir una vida torna fácil y divertido para niños el estudio de importantes valores y virtudes. El libro presenta un total de 14 valores, cada uno acompañado de una atractiva ilustración.

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Historias de la Biblia: Alabanza y dando gracias – Bible Stories: Praise and Thanksgiving

Historias bíblicas para niños sobre alabanza, gratitud y contentamiento.

Bible stories for children about praise, thanksgiving, gratitude and contentment.

La Historia de Juha

juha 1Juha cuenta cómo cierto día las dificultades ocasionadas por la muerte de su burro, una larga sequía y la subida de los precios en el mercado, hicieron que se propusiera dar gracias a Dios pasara lo que pasara. La prueba no tardó en llegar mientras labraba su jardín y una espina le atravesó el zapato. Mientras saltaba en un pie gritando de dolor, se acordó. Gracias, Dios mío, que fueron mis zapatos viejos los que se estropearon y no los nuevos.

Al continuar cavando en su jardín, se levantó una tormenta de arena que lo lanzó al suelo. Cuando cesó, pensó: Doy gracias a Dios que normalmente hay buen clima. ¡Rara vez hay tormentas de arena!

juha 2Antes de reanudar la faena en el jardín, puso a un costado un bolso que contenía las monedas que había ahorrado para comprarse un nuevo burro. Un ladrón que pasaba por allí le robó el bolso y, a pesar de perseguirlo tenazmente, Juha no lo pudo alcanzar. Jadeando fuertemente, se preguntó: ¿Y ahora por qué puedo estar agradecido? No halló respuesta, así que volvió a su trabajo en el jardín.

Al poco rato un marinero se le acercó y le dijo: Yo fui estudiante suyo hasta que me uní a la tripulación de un barco. Cuando estuvimos en grave peligro con olas inmensas que amenazaban con hundir nuestra nave, recordaba lo que usted nos enseñó acerca de dar gracias en toda situación. Lo hice y me siento sumamente agradecido de haber salvado mi vida. Ahora quiero darle un regalo como pequeña muestra de mi gratitud.

Al abrir el regalo, Juha descubrió que dentro había la cantidad exacta de dinero que le habían robado. ¡Pierdo dinero en una hora y lo recupero el mismo día! ¡Qué maravilla! ¡Dios es bueno!

juha 3Luego de labrar un poco más el jardín, Juho estaba muy cansado. Descansó a la sombra de un gran roble. Antes de caer dormido notó un campo de sandías y dijo en voz baja: Me pregunto cómo es que las grandes sandías crecen en matas tan pequeñas y a los grandes robles les brotan pequeñas bellotas. ¿No debería ser al revés? Grandes frutos, grandes árboles; pequeñas nueces, pequeñas matas… Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una bellota que le cayó en la cabeza. ¡Entonces comprendió! Te doy gracias, Dios, porque Tú eres mucho más sabio que yo. Si las sandías brotaran de grandes árboles, yo ahora estaría muerto si una de ellas cayera sobre mi cabeza.

Al final del día, tenía mucho por lo que estar agradecido.


Historia gentileza de Anchor.

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The Story of Juha

juha 1

Juha relates how one day despite the difficulties of his donkey dying, an extended drought, and rising prices at the market, he determined to thank God no matter what. The test soon came, as he was hoeing in his garden and a thorn came up through his shoe. After hopping around on one foot as he cried out in pain, he remembered. “Thank you, God, that these are my old shoes and not my new ones that were ruined.”

As he continued hoeing his garden, a sandstorm arose and knocked him flat. After it subsided, he thought, “I thank God it is usually fine weather. Sandstorms are very rare!”

juha 2Before resuming his hoeing, he put down his money purse, which contained the coins he had been saving to buy a new donkey. A thief who was passing by stole the purse, and despite a fervent chase, Juha was not able to catch him. Panting heavily, he asked himself, “What can I be grateful for now?” He had no answer, and so went back to hoeing.

Soon a sailor approached him and told him, “I used to be your student until I joined a ship crew. When we were in dire danger with huge waves threatening to sink our ship, I remembered that you taught us to give thanks in any situation. I did, and I am truly thankful that my life was spared. I now want to give you a gift as a small token of my gratitude.”

Opening the gift, Juha found that it contained the exact amount that had been stolen. “I lose money in one hour and gain it back the same day! How marvelous! God is good!”

juha 3After hoeing some more, Juha was now very tired. He rested under a large oak tree. Before drifting off to sleep he noticed a watermelon patch and mused, “I wonder why the large melons grow on such small vines while the mighty oaks have small acorns growing on them. Shouldn’t it be the other way around? Large fruit, large tree; small nut, small vine…” His thoughts were interrupted by an acorn that hit him on the head. He suddenly understood! “I thank you, God, that you are so much wiser than me. If watermelons were growing on large trees, I would be dead now from one falling on my head.”

At the end of the day, he had a lot to be thankful for.


Text courtesy of Anchor.

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¡Qué maravilla!

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Dios con nosotros

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Un ramo diferente

A fines de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Tradicionalmente marca el comienzo de la temporada navideña. Este relato trata de alguien que tenía el corazón apesadumbrado cuando llegó la fecha de dar gracias.

thanksgiving-image-1Sandra tenía la moral por los suelos cuando empujó la puerta de la florería, luchando contra una ráfaga de viento otoñal. Su vida había marchado sobre ruedas hasta que la compañía en la que trabajaba su padre amenazaba con transferirlo. Encima su hermana, cuya visita durante la fiesta esperaba con ilusión, la había llamado para decirle que no podría ir a verla.

¿Por qué voy a dar gracias? —se preguntó—.

—Buenas tardes. ¿Qué se le ofrece? —preguntó la florista, sobresaltándola sin querer—. Perdone, no quería que se sintiera ignorada.

—Me gustaría… un arreglo floral.

—¿Para el día de Acción de Gracias?

Sandra asintió con la cabeza.

—¿Quiere uno bonito pero normal, o prefiere uno que está teniendo mucho éxito, especial para este día?

Observando la curiosidad reflejada en el rostro de Sandra, prosiguió:

—Estoy convencida de que las flores dicen algo. Cada arreglo expresa un sentimiento particular. ¿Busca algo que transmita la idea de gratitud?

—¡No exactamente! —respondió Sandra con brusquedad—. Disculpe, pero es que en el último mes todo lo que podía salirme mal ha salido mal.

A Sandra le pesó haber dado una respuesta tan desagradable. Pero se sorprendió cuando Jenny, la florista, le dijo:

—Tengo el arreglo ideal para usted.

En ese momento sonó el carillón de la puerta.

—Hola, Bárbara —saludó Jenny a la clienta que entraba—. Tengo listo su pedido. Ahora se lo traigo.

Excusándose, se dirigió a la trastienda. Instantes después apareció con un enorme ramo de largos tallos de rosa decorados con follaje y cintas. Lo curioso era que el extremo de los tallos estaba cortado, y faltaban las flores.

—¿Se lo pongo en una caja? —preguntó Jenny.

thanksgiving-thornsSandra se quedó observando para ver cuál sería la reacción de Bárbara. ¿Sería una broma? ¿Quién querría tallos de rosa sin flores? Esperó que se rieran, que alguna se diera cuenta de que los espinosos tallos no tenían rosas; pero ninguna de las dos se rió.

—Sí, gracias —respondió Bárbara—. ¡Qué exquisito! Cualquiera diría que al cabo de tres años ya no me conmovería el sentido de este ramo. Sin embargo, todavía me emociona. Gracias.

Sandra no cabía en sí de asombro. «¿Cómo puede darse una conversación tan normal en torno a un ramo tan extraño?», pensó.

—Este… —intervino Sandra—. La señora que acaba de salir…

—Dígame.

—¡El ramo que se llevó no tenía flores!

—Así es, yo las corté.

—¿Las cortó?

—Pues sí. Ese es el arreglo especial. Lo llamo ramo de espinas de acción de gracias.

—Y ¿cómo puede haber gente que pague por eso? —preguntó Sandra soltando una carcajada a pesar de como se sentía.

—¿Quiere que se lo explique?

—No puedo irme de la tienda con la intriga. ¡No me lo podría quitar de la cabeza!

thanksgiving-florist—Pues verá, hace tres años Bárbara entró a esta florería sintiéndose muy por el estilo de
cómo se siente usted hoy. Le parecía que no tenía motivos para sentirse agradecida. Su padre había muerto de cáncer y ella iba a tener que someterse a una delicada intervención quirúrgica.

—¡Uy! —exclamó Sandra.

—Ese mismo año —explicó Jenny— perdí a mi marido. Tuve que hacerme cargo de la tienda, y por primera vez pasé las fiestas sola. No tenía esposo ni hijos, ni ningún pariente que viviera cerca. Además, estaba muy endeudada para viajar.

—¿Qué hizo?

—Aprendí a valorar las espinas.

—¿Las espinas? —preguntó Sandra visiblemente asombrada.

—Tengo hondas convicciones cristianas —explicó la florista—. Siempre he dado gracias a Dios por las cosas buenas de la vida, y jamás se me ocurrió preguntarle por qué tenía esas buenas experiencias. Pero cuando llegó la mala suerte, ¡vaya si lo cuestioné! Me tomó tiempo aprender que las etapas sombrías de nuestra existencia son importantes. Aunque siempre me han gustado las flores de la vida, hicieron falta las espinas para que llegara a apreciar el consuelo de Dios. Dice la Biblia que Dios nos consuela en la aflicción, y que gracias a ese consuelo aprendemos a consolar al prójimo.

Se disponía a pedirle a Jenny que prosiguiera su relato cuando volvió a sonar el carillón.

—¡Phil! —exclamó Jenny.

—¡Vengo a buscar doce largos tallos de rosa llenos de espinas! —dijo soltando una sonora carcajada.

—Me lo imaginaba. Los tengo listos —repuso Jenny sacándolos de la vitrina frigorífica.

—¡Qué maravilla! —comentó Phil—.

Sandra no pudo resistir la tentación de preguntarle.

—Si no es indiscreción, ¿le importaría decirme por qué espinas?

—Me alegra que me lo pregunte —contestó—.El año pasado entré aquí el día de Acción de Gracias para comprar flores. Seguramente dije que acababa de pasar una época difícil, porque Jenny me contó que durante mucho tiempo había tenido un jarrón con tallos de rosa. ¡Con puros tallos! Era un recordatorio de lo que había aprendido en circunstancias espinosas. Eso me gustó. Así que me llevé unos tallos a mi casa. Decidí rotular cada uno con el nombre de una dificultad que había tenido y dar gracias por lo que había aprendido de la experiencia. Y estoy bastante seguro de que esto de los tallos se va a convertir en una tradición.

Phil pagó a Jenny, le dio las gracias una vez más y, mientras salía, le dijo a Sandra:

—Le recomiendo encarecidamente el ramo de espinos.

—No sé si soy capaz de dar gracias por las espinas de mi vida —le comentó Sandra a Jenny.

—Por experiencia, yo diría que las espinas realzan la belleza de las rosas. En los momentos difíciles apreciamos más que nunca cómo vela por nosotros la Providencia. No olvide que Jesús tuvo en la cabeza una corona de espinas para que conociéramos Su amor. No se queje de las espinas.

Por las mejillas de Sandra rodaron unas lágrimas.

—Deme doce tallos largos y espinosos —pidió.

—Esperaba que los pidiera —repuso Jenny—. En un momento se los tengo listos. Cada vez que los vea se acordará de apreciar tanto los buenos momentos como los malos. Unos y otros nos ayudan a aprender.

—Gracias. ¿Qué le debo?

—Nada. El primer año siempre corre por cuenta de la casa. Feliz día de Acción de Gracias, Sandra —dijo Jenny entregándole el ramo—. Espero que lleguemos a conocernos más.

Sonriendo, Sandra se dio media vuelta, abrió la puerta y emprendió el camino de la esperanza.


Cuento adaptado de la revista Conéctate. Usado con permiso.

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Image 1: Sayuko via Deviantart.com; used under Creative Commons License

Image 2: Sayuko via Deviantart.com; used under Creative Commons License

Image 3: ProFlowers via Flickr; used under Creative Commons License